“Todavía hay aerolíneas que se niegan a contratar mujeres piloto”

Laura Porras, en un A330 de Level. En España sólo el 3% de los pilotos son mujeres. Fotos: Level e Iberia.

“Todavía hay aerolíneas que se niegan a contratar mujeres piloto”

Apenas el 3% de los pilotos son mujeres. Muchas todavía chocan con un ‘techo de cristal’ para crecer en la profesión

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

08/03/2018 - 04:55h

En el mundo hay 130.000 pilotos. Sólo 4.000 son mujeres. Poco más del 3%. La cifra, aportada por ISWAP (Sociedad Internacional de Mujeres Pilotos de Líneas Aéreas), revela que esta profesión es una de los que tienen mayor desigualdad de género.

En España el panorama es igual de desequilibrado: entre los 6.000 pilotos del país unas 200 son mujeres: el 3,3%, según contabiliza el sindicato Sepla.

Programas para compensar el déficit

Hay aerolíneas que promueven programas para compensar este déficit de mujeres piloto. Por ejemplo, Easyjet cuenta con la iniciativa Amy Johnson. Pretende aumentar el porcentaje de mujeres piloto del 6% al 12%, y llegar al 20% en los próximos dos años.

Iberia, junto con Sepla, cuentan con la Plataforma de Aviadoras para “fomentar el acercamiento a la aviación en edades tempranas, tanto a niñas como a niños”. En la aerolínea española hay 63 pilotos mujeres, frente a 1.237 hombres.

Dificultades y discriminación

Una de ellas es Beatriz Guasch, comandante de la flota de A320 de Iberia y con 24 años de experiencia. Esta piloto niega que haber atravesado más obstáculos que los hombres para acceder a los mandos de un avión.

“La única dificultad con la que nos encontramos es que somos muy pocas, estamos en minoría cuando estás estudiando y en el trabajo”.

Para Clara de Diego, piloto de Easyjet con 17 años de experiencia, las dificultades para ingresar en el mundo de la aviación son las mismas que hay en otras profesiones.

“En general en el mundo laboral existe discriminación a la hora de contratar mujeres, y la aviación también tiene su techo de cristal”, dice a Cerodosbé.

iberia guasch
Beatriz Guasch, comandante de A320 en Iberia.

Muchas mujeres deciden ser pilotos motivadas por sus padres, que trabajaban en aerolíneas

De Diego vive en Madrid, aunque tiene base en Londres. Desde allí vuela a Canarias, Baleares y diversos destinos de la costa mediterránea. También a otros destinos europeos de Suiza, Francia y Alemania.

Impulso familiar

Las mujeres piloto descubren su vocación gracias a que vivieron en un entorno ligado a esta actividad. En el caso de De Diego, fue motivada por su padre. A los 12 años, dice, “tuve claro que esta profesión era mi futuro”.

El caso es similar al de Laura Porras. Piloto desde 1999, pasó por Spanair, Iberia y actualmente vuela con los A330 de Level desde Barcelona a San Francisco, Buenos Aires y Los Ángeles.

“Había comandantes que no estaban a gusto volando con mujeres”

Porras también viene de una familia vinculada a la aeronáutica: “mi padre era sobrecargo y mi madre tripulante de cabina con Iberia”, recuerda. Ellos estuvieron destinados en Anchorage cuando la aerolínea española volaba a Tokio vía Alaska en la década de los 90, “y allí me hice piloto”.

En el caso de Guasch, su padre era piloto militar, y “desde pequeña me conocía todos los tipos de aviones. “Nunca me plantee otra profesión”.

Lucha contra los perjuicios

Antes de trabajar en Easyjet, De Diego estuvo en otra aerolínea que no quiere identificar, pero recuerda que allí “había algún comandante de la vieja escuela que no estaba a gusto volando con mujeres”.

Si bien reconoce que ha tenido un trato “bastante normal”, considera que “en general aún falta mucho trabajo para cambiar los modelos sociales, y que se deje de ver como una profesión de hombres”. “Muchas compañías son reacias a contratar mujeres piloto”, afirma.

Falta de referentes

Para Porras, uno de los factores del escaso número de mujeres piloto es la falta de referentes en la profesión. Esta comandante dice que no ha vivido casos de discriminación, “pero veo que la gente aún se sorprende que una mujer sea piloto”.

Guasch reconoce que no es fácil organizar los horarios del trabajo con el resto de la familia. “Pero en otras profesiones también es así y hay más mujeres que en la nuestra”, dice.