Ahora Qantas levanta el pie del acelerador de los vuelos ultra largos

El Boeing 787-9 de Qantas necesitó 19 horas y 19 minutos para volar sin escalas entre Londres y Sídney. Foto: Qantas.

Ahora Qantas levanta el pie del acelerador de los vuelos ultra largos

Tras la llegada del avión que voló sin escalas entre Londres y Sídney, el CEO de Qantas dijo que demorará la compra de la aeronave elegida

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

15/11/2019 - 11:23h

Mientras tripulantes y directivos de Qantas festejaban la exitosa llegada del segundo vuelo ultra largo del Proyecto Amanecer, que voló de Londres a Sídney, el consejero delegado de la compañía, Alan Joyce, dijo que la compra de la aeronave elegida se demorará hasta el año que viene.

El vuelo QF7979 cruzó medio planeta, desde la capital británica hasta la ciudad más grande de Australia en 19 horas y 19 minutos, tres minutos menos que el primer vuelo de prueba, que partió desde Nueva York hace tres semanas. La aeronave tenía combustible para volar 1,45 horas más.

Los conejillos de Indias de Qantas

Como en aquel vuelo, en el Boeing 787-9 viajaron solo 50 pasajeros, entre periodistas y voluntarios que realizaron pruebas psicofísicas para evaluar su cansancio tras esta maratón aérea.

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Qantas tiene en carpeta realizar un tercer vuelo más, y luego evaluar los resultados con científicos de la Universidad de Sídney; para posteriormente negociar con los sindicatos de pilotos y tripulantes, así como con  la Autoridad de Seguridad de la Aviación Civil de Australia.

El objetivo es comprobar la viabilidad de estos vuelos y asegurar que para los pasajeros y tripulantes sea un viaje de placer y no una travesía difícil de soportar.

Los pasajeros del vuelo Londres-Sídney realizan ejercicios de estiramientos. Foto: Qantas.
Los pasajeros del vuelo Londres-Sídney realizan ejercicios de estiramientos. Foto: Qantas.

La compra del avión elegido, recién para el año que viene

El CEO de Qantas volvió a participar del vuelo de prueba, y al aterrizar dijo que a fin de año decidirán qué avión será el elegido para realizar estos vuelos, basado en las configuraciones técnicas, el precio de venta y las negociaciones con los pilotos, precisó Joyce.

Qantas decidirá antes de fin de año cuál será el avión elegido para el Proyecto Amanecer

“Y la orden de compra podría llegar en los primeros meses del año que viene”, dijo a los periodistas en Sídney, informa Reuters.

La idea de la aerolínea es que los vuelos sin escalas desde Sídney a Nueva York y Londres comiencen a operar en el 2023.

Así fue el vuelo sin escalas de Qantas entre Londres y Sídney. Foto: Qantas.
Así fue el vuelo sin escalas de Qantas entre Londres y Sídney. Foto: Qantas.

Las dos opciones de Qantas

Qantas tiene dos opciones sobre la mesa: una es el A350 de Airbus. El fabricante europeo piensa presentar la versión -1000 sin modificaciones, con una configuración de cabina premium que le permita llevar menos pasajeros, y optimizar el espacio para cargar más combustible.

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La otra es el Boeing 777-8, que junto con el B777-9, están teniendo más retrasos de lo esperado para poder ver la luz, tanto con sus motores como con sus componentes en las pruebas de resistencia.

Boeing ofreció a Qantas un avión alternativo al B777-8 para realizar los vuelos ultra largos

Ante esta situación los ejecutivos de Boeing propusieron una alternativa a Qantas, que le permitiría a la aerolínea realizar sus vuelos de ultra largo recorrido con otra aeronave hasta que el B777-8 esté terminado, informa Bloomberg.

El CEO de Qantas Alan Joyce y la piloto Helen Trenerry al aterrizar en Sídney tras 19 horas y 19 minutos. Foto: Qantas.
El CEO de Qantas Alan Joyce y la piloto Helen Trenerry al aterrizar en Sídney tras 19 horas y 19 minutos. Foto: Qantas.

A la espera de los nuevos B777X

El lanzamiento del B777-9 recién llegará para principios de 2021, y luego será el turno del B777-8.

Joyce no reveló cuál sería la aeronave que Boeing ofreció como alternativa. Según medios especializados como Simple Flying una opción sería el B787-9, como el que se están usando para los vuelos de prueba, con modificaciones para poder transportar a 250 pasajeros y con una capacidad extra de combustible.

Otra podría ser una versión adaptada del futuro B777-9. Si el Proyecto Amanecer se retrasa hasta 2023, Boeing tendría tiempo de desarrollar ese modelo para los intereses de Qantas.

Ante los retrasos del proyecto del B777X, sumado a la crisis del B737 MAX y la aparición de grietas en varios B737 NG, el respaldo de Qantas a su futuro modelo sería un balón de oxígeno que Boeing necesita con urgencia.