Rolls-Royce acumula problema tras problema

Rolls-Royce tiene que revisar los motores Package B y C tras detectar fallos en el comprensor.

Rolls-Royce acumula problema tras problema

El fabricante de motores Rolls-Royce detectó fallos en dos tipos de motores, problema que coincide con el inminente despido del 8% de su plantilla

Rolls-Royce Holdings atraviesa una semana tras otra con problemas. El fabricante de turbinas para aviones identificó un fallo en los comprensores de “un pequeño número de motores” caracterizados como Package B, que se utilizan en los B787 Dreamliner de Boeing.

Este grupo de motores se lanzó al mercado en 2012 y hay 166 unidades utilizadas por aerolíneas de todo el mundo.

Fallos en la serie C

El fabricante acordó con Boeing que comenzarán a revisar la flota de motores Trent 1000 Package B.

El alerta llegó poco después de que Rolls-Royce reconociera que la serie Package C tiene un problema en el mismo componente. Actualmente hay unos 380 motores de este tipo operando en el sector aéreo comercial.

British Airways, Virgin Atlantic y Air New Zealand tienen que dejar una treintena de aviones en tierra para ser revisados por Rolls-Royce

Pese a los costes que implica las revisiones, el fabricante espera que se mantengan las previsiones de flujo de caja libre por 510 millones de euros.

Las revisiones en los motores de serie C han obligado a compañías como British Airways, Virgin Atlantic y Air New Zealand a dejar una treintena de aviones en tierra para ser revisados, justo en las primeras semanas de la temporada de verano. Por ello, empresas como la aerolínea neozelandesa cambiarán los vuelos programados con los B787 afectados por B777. 

Despidos en puerta

Los anuncios de los problemas en los motores coinciden con un inminente plan de ajuste en la plantilla de Rolls-Royce.

Según precisa Reuters, esta semana el fabricante anunciará el recorte de 4.000 puestos de trabajo, el 8% de su plantilla global de 50.000 empleados.

Estos despidos serán en las áreas gerenciales y de apoyo, y forman parte de la estrategia del consejero delegado Warren East, que asumió en 2015 con el objetivo de lograr la rentabilidad en el grupo industrial, especializado en construir turbinas de aviones y en los famosos automóviles de lujo.