Ryanair negocia con los TCP para evitar el contagio de Portugal

Los tripulantes de Ryanair valoran hoy el impacto de las huelgas de este verano. EFE.

Ryanair negocia con los TCP para evitar el contagio de Portugal

Ryanair negociará el primer convenio colectivo de trabajo para los tripulantes en 30 años

Equipo Cerodosbé

BARCELONA

05/04/2018 - 18:33h

Tras treinta años operando en España, Ryanair aceptó por primera vez sentarse a negociar con los representantes de los tripulantes de cabina para elaborar un convenio colectivo de trabajo.

Para la Unión Sindical Obrera (USO) el cambio de actitud de Ryanair, similar al que tiene con los pilotos, es para evitar el efecto contagio del conflicto en Portugal, donde los TCP del país vecino han realizado huelgas.

La aerolínea ha exigido a los trabajadores españoles que reemplacen a los empleados que realizaron la medida de fuerza, lo que motivó las protestas de la central sindical.

En espera de respuestas

USO-Ryanair detalló que llevaba varias semanas esperando una respuesta de la compañía para llevar a cabo la primera reunión entre ambas partes, después de que la low cost mostrara su disposición a reconocer a los sindicatos.

Sin embargo, la compañía no ha respondido a los cuatro escritos enviados desde entonces por USO, en los que solicitaba reunirse con la dirección, hasta que el miércoles 4 respondió en coincidencia con la denuncia del sindicato.

Tripulantes españoles para frenar la huelga

Ante la última jornada de huelga llevada a cabo en Portugal por los tripulantes de Ryanair, USO afirmó que constató el envío de trabajadores de la base de Barcelona y Valencia al aeropuerto de Oporto para sustituir a sus colegas en huelga.

En el caso de los trabajadores de Valencia, fueron requeridos para operar las rutas Valencia-Oporto, Oporto-Dublín y Dublín-Oporto, debiendo hacer noche en la ciudad portuguesa y regresando el jueves 5 a su base en España, de acuerdo con el sindicato.

Denuncia del sindicato

El sindicato dijo que está estudiando llevar a la Justicia las “presiones escritas y verbales”, ejercidas sobre los trabajadores españoles para que “acudieran a reventar” las movilizaciones de tripulantes en el país luso.

La huelga duró tres días, y fue la primera de este colectivo en las tres décadas de vida de la empresa irlandesa.