Así es Emirates, una compañía de jeques con aspiraciones globales

Así es Emirates, una compañía de jeques con aspiraciones globales

El jeque Ahmed bin Saeed Al Maktoum ha llevado a la aerolínea a cosechar 24 años seguidos de beneficios e incrementos de facturación del orden del 20%

Boeing-777 de Emirates en el aeropuerto de El Prat (Barcelona)
El 2012 está siendo un buen año para Emirates. Aunque, a decir verdad, es difícil encontrar uno al que a esta aerolínea le haya ido mal. En los últimos 24 años, la compañía ha sido rentable con incrementos de facturación que rondan una media del 20%. Pese a este dato, se puede considerar que Emirates ha dado un paso de gigante al incorporar 13 nuevos destinos por todo el planeta, entre ellos Barcelona hace unos días. A Emirates no le basta ser una gran compañía. Quiere ostentar el título de compañía global y eso tiene mucho que ver con su consejero delegado, el jeque Ahmed bin Saeed Al Maktoum.

Pese a lo que pueda pasar, la presencia de un miembro de la familia real en el liderazgo de la compañía --es uno de los primogénitos del antiguo Emir de Dubái, Saeed bin Maktoum Al Maktoum-- no es sólo un puesto simbólico. "Saeed Al Maktoum tiene una formación envidiable. Su posición no es sólo política, también es un técnico”, explican fuentes de la compañía.

La afirmación está justificada. La lista de cargos que ocupa destacan por ser específicamente económicos o del sector. A saber, presidente de la aviación civil de Dubái y del gestor de sus aeropuertos, entre otras cosas. “En el Gobierno de Dubái marca las estrategias de crecimiento”, aseguran. En este sentido, cuentan que desde el inicio, Saeed Al Maktoum tuvo claro que para lograr grandes resultados debía rodearse de profesionales de todo el mundo.

Guerra del Golfo

Saeed Al Maktoum asumió el liderazgo de la compañía desde su creación en 1985 junto a Maurice Flanagan, que actualmente ocupa el cargo de vicepresidente ejecutivo. La aerolínea se hizo rápidamente un hueco entre los pasajeros del Golfo Pérsico –sobre todo por la desbandada de Gulf Air que abandonó sus enlaces con la capital de los Emiratos-- hasta convertirse en un referente al ser la única aerolínea que volaba en los últimos días en la zona durante la primera invasión a Irak. Junto a ellos, en lo alto de la dirección de la aerolínea, también se encuentra Tim Clarke que ocupa la silla de presidente.

Emirates representa el modelo de negocio que el los Emiratos Árabes Unidos necesita o, al menos, el que su actual jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum --sobrino de Ahmed-- cree que necesita. Concienciado de que las reservas de petróleo del país no son infinitas --de hecho, existen estudios que indican de su escasez--, se ha dispuesto a transformar el país en una ciudad de negocios así como centro turístico.

La estrategia, al menos la que respecta a la Emirates, parece ir bien. La aerolínea transportó a 34 millones de pasajeros en el año financiero 2011-12 y declaró unos beneficios netos de 520 millones de euros. Su flota cuenta con 175 aviones con una media de edad de 79 meses. Actualmente Emirates está pendiente de recibir 228 aviones, cuyo valor asciende a más de 84.000 millones en precio de venta. Pocas empresas se pueden permitir un desembolso de este tamaño.