El país que inventó el coche anticipa el fin del vehículo privado

Clever Shuttle cuenta con inversiones de Mercedes Benz-Daimler y los ferrocarriles Deutsche Bahn.

El país que inventó el coche anticipa el fin del vehículo privado

Grandes fabricantes como BMW, Mercedes y Volkswagen invierten en plataformas de coches compartidos anticipando el cambio de era

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

20/08/2018 - 17:59h

Hace una década hubiera sido impensable que los gigantes de la industria del motor vean un futuro sombrío para los automóviles. Y no es precisamente porque algún día las reservas de petróleo se agotarán, sino a que los hábitos de movilidad están cambiando. Y más rápido de lo que se espera.

Tener un activo –en este caso, un coche privado- que el 95% del tiempo permanece sin utilizar cada vez tiene menos sentido. Y conforme el tráfico de las grandes ciudades es cada vez más caótico, y mientras que crece la red de transporte público, aumenta el número de usuarios que se preguntan: ¿tener un coche es un problema o una solución?

Es cierto que en ciudades pequeñas, parajes aislados, o para determinadas profesiones y actividades no hay forma de reemplazar a un vehículo privado. Pero si su uso se limita a dos traslados diarios, del hogar al trabajo, y luego algunos adicionales el fin de semana, cada vez hay más servicios de movilidad sostenible que eliminan al coche privado de la ecuación.

Cada vez menos jóvenes con carnet

Si alguien puede llevarte y traerte, ¿para qué sirve tener permiso de conducir? No es casualidad que en Alemania haya caído un 28% el número de menores de 25 años que obtuvo su carné.

Y en este país es donde los grandes fabricantes apuestan por impulsar plataformas de movilidad compartida para no quedar afuera del futuro mercado del motor.

Mercedes apuesta por la movilidad compartida

Por ejemplo, Mercedes Benz-Daimler AG invirtió en la plataforma Clever Shuttle, que vio la luz en 2016. La mecánica es similar a la de Uber, o más bien, Bla bla car: con la app se conecta a personas que quieren compartir un trayecto. Ya opera en las principales ciudades alemanas, entre ellas Berlín, Fráncfort, Hamburgo y Múnich; y sus usuarios se duplicaron en seis meses, hasta los 650.000 actuales.

En España el número de jóvenes que sacaron su carné cayó el 28% en la última década

Según la consultora Berylls Strategy Advisors, de Munich, “la industria de la movilidad compartida superará en su volumen de negocio a los fabricantes de automóviles. Si estas no encuentran otra manera de aumentar sus ingresos, serán muy vulnerables”, explica a Bloomberg.

También Volkswagen y Jaguar

Este panorama no será patrimonio de Alemania: esta consultora prevé que en EEUU las ventas de coches privados caerán el 12% hacia el 2030. Y lo peor es que no será una bajada temporal, como los coletazos de la crisis del petróleo de 1973, sino que será una debacle estructural, indica Arthur Kipferler, consultor de Berylls.

Precisamente, este experto logró cerrar un acuerdo entre Jaguar Land Rover y Alphabet (matriz de Google) para que la tecnológica cuente con 20.000 coches eléctricos i-Pace para su servicio de vehículos autónomos Waymo.

Daimler y la norteamericana Via Transportation pusieron en marcha Via Van, que permite compartir viajes y por ahora opera en Londres, Ámsterdam y Berlín.

La facturación en el negocio de la movilidad compartida no llegan al 0,1% de las ventas de BMW

Volkswagen no se queda afuera, y lanzó el servicio Moia, que aspira a ser “uno de los líderes de la movilidad compartida para 2025”. Por ahora cuenta con 35 vehículos eléctricos, con la idea de ampliarlos a 250 para el 2020.

Un sector al que le falta rendir sus frutos

Pese a que los fabricantes se anticipan al cambio de rumbo, todavía las inversiones en el sector de la movilidad sostenible no dan sus frutos. Por ejemplo BMW lanzó con Sixt el servicio de coches compartidos Drive Now, con un parque de 6.000 vehículos para usar en 13 ciudades europeas.

El año pasado ese servicio representó al 0,07% de la facturación del grupo bávaro, donde sigue siendo líder en la venta de coches de alta gama, con 2,5 millones de unidades colocadas en el mercado.

Pero en las oficinas de BMW circula un memo que advierte de que cada vehículo compartido dejará en la calle a tres coches privados, y que este tipo de movilidad  representará a un tercio de los viajes totales. Y eso llegará en una década.

Crece el suflé de las empresas de movilidad compartida

La consultora Oliver Wyman, de EEUU, calcula que el negocio de los vehículos compartidos, donde también se incluyen a los autónomos, generará un volumen de negocio de 200.000 millones de euros para los próximos 22 años.

Uber y la china DiDi Chuxing tienen un valor de mercado conjunto de 108.000 millones de euros, calcula Bloomberg Intelligente. Es el caso similar al de grandes plataformas de la llamada economía colaborativa: Airbnb tiene una valoración de 31.000 millones y no tiene ni una habitación bajo su propiedad.

Para no quedar fuera de este mercado los gigantes del sector firman alianzas inéditas: BMW y Daimler unieron fuerzas para fusionar Drive Now con Car2Go, para que los usuarios tengan una ‘ventanilla única’ para llamar taxis, localizar lugares de estacionamiento o ubicar estaciones de carga de vehículos eléctricos.

Integración entre plataformas y empresas

La integración entre servicios de movilidad también es implementado en la capital de España, con la aplicación Maas Madrid, o en Helsinski con Whim. La idea es que el usuario sepa, con un golpe de vista en su móvil, si para ir del punto A al B le conviene alquilar o compartir un coche, ir en bicicleta eléctrica o hasta en patinete eléctrico.

Esta fusión también se da a nivel empresarial: Booking invirtió 500 millones de dólares en Didi, el mayor operador de coche compartido de China; la ferroviaria Deutsche Bahn compró una participación en Clever Shuttle, y Uber lanzó un servicio propio de alquiler de bicicletas eléctricas.

El eje de esta revolución es cambiar el concepto de movilidad: que deje de estar centrada en el vehículo y que gire en torno al usuario, dice Albert Cañigueral, experto en economía colaborativa y miembro del think thank Ouishare. Al ciudadano del futuro (o del presente inmediato) no le importa si tiene que compartir un coche, ir en metro o andar en una bicicleta eléctrica: lo que le importa es llegar a destino.