Competencia da un varapalo a Fomento por las líneas de autobús interurbano

Competencia da un varapalo a Fomento por las líneas de autobús interurbano

El regulador carga contra los nuevos pliegos y pide una mayor liberalización del sector

Gabriel Trindade

Barcelona

15/05/2014 - 19:51h

Un autobús interurbano de la compañía Sagalés.
Nuevo varapalo para las licitaciones de autobús interurbano que prepara el Ministerio de Fomento. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) critica en un informe el proyecto de licitación que el departamento de la ministra Ana Pastor pretende lanzar para la adjudicación de nuevas líneas. El menoscabo a los pliegos presentados se une a los ya cosechado en los tribunales de justicia ordinaria, donde el grupo Globalia ha ganado todas las batallas.
      
 
La CNMC asegura que las licitaciones de este servicio deben ser una opción residual ya que se debe regir por las reglas del mercado
 
Competencia muestra una posición muy liberal que va incluso más allá que las peticiones que realiza el conglomerado empresarial que preside Juan José Hidalgo. El organismo asegura que la documentación facilitada por el Gobierno plantea problema de competencia de regulación económica. De hecho, no considera asumible “que todo el mapa de transportes terrestre por carretera en España deba quedar sujeto a la atribución de un monopolio temporal para su explotación ruta por ruta”.

La CNMC apunta que este tipo de licitaciones debería ser una “opción residual y excepcional”, limitada a supuestos en los que, ante fallos de mercado que impidan la presentación del servicio, existiese auténticas obligaciones de sacarlo adelante. “La opción ordinaria y más alineada con el interés general debería seguir siendo la de que los diferentes operadores puedan prestar el servicio de transporte de pasajeros con la mera exigencia de la autorización tasada pertinente”, asegura el estudio.

El regulador recuerda que este tipo de contratos con obligaciones públicas se utilizan en una ruta competitiva cuando el objetivo es que los servicios sean “más frecuentes, más seguros, de mayor calidad y más baratos que los que el simple juego del mercado hubiera permitido prestar”. La CNMC afea al Gobierno en otro aspecto. Duda sobre el contenido de las concesiones y sospecha que en un mismo paquete se incluirán rutas interesantes a nivel económico con otras que son un lastre.

El documento también analiza las condiciones de los pliegos. La CNMC, por lo general, se muestra prudente y señala que la documentación es vaga en muchos aspectos. Por ejemplo, critica la indefinición en parámetros básicos como tarifas máximas, personal o número de vehículos. No obstante, aplaude la decisión de reducir el plazo de duración de contratos, que previamente era de 10 años.