Los cruceros superan su récord (pero las ciudades ni se enteran)

El relato turístico o cómo mantener la calidad del turista en Barcelona

Los cruceros superan su récord (pero las ciudades ni se enteran)

La industria de los cruceros deja casi 48.000 millones de euros a la economía europea, aunque los viajeros gastan menos de 65 euros en cada puerto de escala

La industria de los cruceros festeja el viento a favor que disfruta este sector. En Europa aportaron 47.860 millones de cruceros a la economía continental, un crecimiento del 16,9% en los últimos dos años. En cuanto a España, este mercado dejó 4.253 millones en el 2017.

Los datos fueron publicados por la Asociación Internacional de Líneas de Crucero (CLIA), que agrupa a las principales navieras del mundo.

Más gastos y más empledos

En su despliegue de cifras, precisa el sector cuenta con más de 403.000 empleados en cruceros y negocios relacionados (31.200 en España), de los que 43.000 fueron creados durante el último año.

El gasto directo de la industria –entre construcciones de barcos, salarios y gastos de pasajeros- llega a los 19.700 millones de euros (+17%), de los que 1.481 millones quedan en España (+12%).

Impacto minoritario en las ciudades

Sin embargo, los puertos que reciben los cruceros tienen unos ingresos menos sustanciosos. Según el estudio, los cruceristas gastan 300 euros por día, entre el pasaje del viaje, el trayecto en avión al punto de salida y las compras a bordo. Pero cuando desembarcan, en la ciudad apenas dejan 64,36 euros.

Barcelona es la principal ciudad de Europa en movimiento de pasajeros, con 2,7 millones de viajeros registrados el año pasado. Tomando esas cifras como referencia, se revela que el gasto de los pasajeros de cruceros en la ciudad fueron de 173,7 millones por una estadía de un día.

Los pasajeros de cruceros gastan menos de 65 euros por día en cada puerto que realizan escala

Varias organizaciones vecinales y sociales, que reclaman una gestión más sostenible del turismo, acusan al viajero de cruceros como un turista que tiene un impacto relativo en el consumo directo en la ciudad, ya que sus erogaciones se limitan a restaurantes y ocio, pero no pernoctan en los hoteles locales.

En ciudades como Venecia y Dubrovnik tuvieron que limitar la llegada de cruceros para evitar las situaciones de masificación: cuando tres o cuatro barcos de 5.000 pasajeros cada uno llegaban un mismo fin de semana recibían un aluvión de turistas que colmaba las infraestructuras.

La expansión seguirá su marcha

El sector crucerista seguirá exprimiendo la buena marcha del negocio. Según Alfredo Serrano, director de CLIA España, la industria creció un 70% en los últimos 10 años. A pesar de la expansión de Norteamérica y Europa, el boom se vive en Asia, que tuvo “un crecimiento exponencial enorme”.

Los astilleros del mundo están construyendo 66 barcos, que serán botados en los próximos cuatro años. Estas naves tienen motores de gas natural licuado para reducir las emisiones contaminantes, una de las grandes críticas que recibían estos gigantes de los mares por parte de organizaciones ambientalistas.

Sin embargo, el problema se plantea en los barcos que tienen al menos 30 años de antigüedad. Cuando exceden las tres décadas de vida muchos pasan a las flotas de navieras de menor categoría. Pero las exigencias de los gobiernos de reducir las emisiones obligará a estas empresas a que inviertan grandes sumas en reconvertir sus motores o condenará a sus naves a quedar atracadas de por vida.