Qué ciudades aman (y cuáles odian) a los cruceros

El gobierno italiano lanzó medidas para alejar a los grandes barcos de cruceros del puerto de Venecia.

Qué ciudades aman (y cuáles odian) a los cruceros

Hay ciudades que frenan la llegada de cruceros, pero otras hacen grandes esfuerzos para seducir a las navieras

La industria de los cruceros rompe récord tras récord. Para este año espera superar los 27 millones de pasajeros, un crecimiento del 53% en la última década.

Pero no todos los puertos turísticos reciben a los cruceros con los brazos abiertos. Para algunos es el bálsamo que revitaliza la economía, pero para otros son los culpables de su masificación turística.

1. Kotor, Montenegro

Kotor es una pequeña ciudad con un hermosa villa medieval, detenida en el tiempo. Establecida sobre las orillas de Mar Adriático, se podría convertir en la nueva Dubrovnik, considera un artículo de The Telegraph. ¿El motivo? La población agradece al turismo, pero no llega a absorber la gran cantidad de cruceristas que arriban día a día.

La población permanente de Kotor es de 13.500 habitantes, pero basta que atraquen dos grandes barcos que de repente por sus callejuelas están paseando 10.000 personas.

En su puerto solo pueden permanecer dos barcos de cruceros, pero a la que uno zarpa a las pocas horas llega otro, describe la directora de turismo Ana Nives Radovic al medio inglés.

Esta ciudad recibe entre 420 y 430 barcos al año, “pero lo ideal sería que espaciaran sus frecuencias y llegaran fuera de temporada, como en el invierno”.

2. Galápagos, Ecuador

La fauna de las islas Galápagos no se puede encontrar en ninguna parte del mundo, y su biodiversidad así como sus paisajes atraen a las escalas de los cruceros que surcan la costa americana del Pacífico.

Para evitar que el turismo sea un búmeran que ponga en peligro su frágil ecosistema, las autoridades del Parque Nacional de Galápagos impusieron una serie de normas estrictas, como un máximo de 1.600 pasajeros que pueden llegar en embarcaciones y 160 en cruceros del día.

Las autoridades de Galápagos obligan a los barcos de cruceros a atracar en las islas habitadas, para contribuir a revitalizar la economía local

 Los visitantes internacionales tienen que pagar una entrada de 86 euros por pisar las islas, impuesto que en un 40% se utiliza para el mantenimiento del parque, y el resto se destina a investigaciones científicas y en ayudas a la comunidad local.

En sus viajes, los barcos de cruceros están obligados a realizar al menos una parada en alguna de las islas habitadas, lo que sirve para revitalizar la alicaída economía insular.

3. Miami, Estados Unidos

La ciudad más importante de Florida tiene a los cruceros como uno de sus baluartes turísticos más valioso. El año pasado recibió a 5,3 millones de pasajeros, que disfrutaron de sus playas, su decoración art decó y sus centros comerciales.

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Grandes navieras como Carnival Cruises tienen su sede en la ciudad de Miami.

La mayoría de las grandes navieras tienen sus sedes corporativas en esta ciudad –como la gigantesca Carnival Cruises-, mientras que su puerto es el punto de salida para los periplos que surcan las aguas del Mar Caribe.

Miami cuenta con cuatro terminales, cada una diseñada para un tipo de embarcación determinada, que incluso tiene capacidad para acoger al inmenso Symphony of the Seas, el mayor barco de cruceros del mundo, con una capacidad de 5.518 pasajeros.

4. Svalbard, Noruega

Para proteger el ecosistema del océano Glacial Ártico, el gobierno de Noruega prohibió en enero de 2015 el tránsito de grandes embarcaciones impulsadas por motores diésel.

Noruega prohíbe que por las aguas del Ártico circulen grandes barcos de cruceros con motores diésel

Los únicos barcos que pueden navegar por las islas de Svalbard son naves de expediciones científicas o embarcaciones turísticas pequeñas, que deben pertenecer a la Asociación de Operadores de Cruceros Árticos (AECO). Estas se comprometen a realizar donaciones periódicas a organizaciones conservacionistas que trabajan en la región.

Los viajes de cruceros por la zona tienen que cumplir un estricto protocolo para proteger la fauna, el mayor atractivo de las excursiones. Pero este estuvo a punto de saltar por los aires tras la polémica muerte de un oso polar, que recibió los disparos de la tripulación de un crucero luego de que el animal atacara a uno de los trabajadores.

Todavía no está claro qué fue lo que sucedió, pero la Justicia noruega está investigando para determinar si hubo alguna responsabilidad por parte del personal de la naviera.

5. Barcelona, España

El puerto de Barcelona fue el que recibió más pasajeros en Europa, con 2,7 millones de personas que bajaron para conocer la capital catalana. Y en la primera mitad del año su número creció el 18%.

La ciudad cuenta con cinco terminales de crucero, y el proyecto para edificar una sexta es impulsado por MSC, que invertirá 27,5 millones de euros para contar con un moderno edificio diseñado para embarcar a 6.000 personas por operación.

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Barcelona es el puerto más visitado por los cruceros en Europa.

La intención de los directivos de Port Barcelona es reorganizar las visitas de los barcos de cruceros, apostando por la desestacionalización.

Los pasajeros de estos barcos tienen un promedio de gastos de 230 euros diarios, y el año generaron ingresos de más de 1.000 millones de euros para la capital catalana, indica un estudio de la Universidad de Barcelona.

6. Dubrovnik, Croacia

La masiva llegada de turistas convirtió, a Dubrovnik -junto con Venecia- en uno de los paradigmas de la masificación turística. Con una población de 52.000 habitantes, cada vez que coincidían más de un barco de crucero en su puerto las calles de la ciudad vieja se convertían en un cuello de botella.

Para poner freno a este aluvión, la alcaldía dictaminó que no podían atracar más de dos barcos de cruceros al mismo tiempo –cuando en la temporada alta se registraban hasta seis embarcaciones simultáneas-.

La patronal CLIA se comprometió a ayudar en la organización de los calendarios de llegadas y salidas para evitar que ‘la perla del Adriático’ muera de éxito.

7. Venecia, Italia

La llegada de un barco de crucero al puerto de Venecia parece como un elefante caminando en un pueblo diseñado por Lego. La ciudad cuenta con solo 50.000 habitantes permanentes, pero recibe a 25 millones de turistas anuales, de los que 1,42 millones llegaron a bordo de estas embarcaciones.

Para evitar un mayor deterioro su patrimonio turística el Ministerio de Infraestructuras y Transportes de Italia anunció un plan para alejar el paso de los barcos de cruceros y otras embarcaciones frente a Venecia.

 Este será un plan progresivo que se implementará a lo largo de los próximos tres años, y que prohibirá atracar a las embarcaciones de más de 100.000 toneladas frente a la Plaza San Marco, y deberán poner rumbo al cercano puerto industrial de Marghera. Pero eso no quita que sigan llegando, día tras día, barcos de hasta 55.000 toneladas, lo que no termina de dejar del todo satisfechos a las organizaciones ambientalistas y vecinales.