Seis tesoros de Sudamérica que solo se pueden descubrir en un crucero

Un crucero es ideal para descubrir el exotismo del Amazonas. Foto: Delfin Amazon Cruises.

Seis tesoros de Sudamérica que solo se pueden descubrir en un crucero

Desde el peligroso Cabo de Hornos hasta los pueblos del Amazonas, estos sitios solo son accesibles en un viaje por crucero

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

16/05/2019 - 17:47h

Sudamérica conserva un halo de misterio y exotismo, como cuando en los mapas figuraba como Terra Incognita, con sitios de gran belleza pero que sólo se puede descubrir por vía marítima, ya sea a bordo de elegantes cruceros o en otro tipo de embarcaciones.

Hay muchas ciudades y puntos turísticos a los que los cruceros nunca pierden de vista, como Buenos Aires, Río de Janeiro, Cartagena de Indias, Salvador de Bahia o Lima.

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Pero a bordo también se puede llegar a los confines de la Patagonia, a la soledad de las Malvinas, o recorrer el gigantesco Amazonas.

Iquitos

A esta ciudad peruana, sobre el Amazonas, no se puede llegar en carretera. O se toma un avión o se emprende una travesía en barco.

Algunos son lujosos cruceros como el de Delfin Amazon Cruises, que pueden llevar entre ocho y 43 pasajeros por un trayecto por estas costas que explotan de color y vida.

Manaos e Iquitos son una curiosa muestra de ciudades que crecieron aceleradamente por la fiebre del caucho

La ciudad es conocida por su famoso mercado, los palafitos (casas sobre pilotes de madera) ribereños y su centro histórico lleno de edificios de estilo europeo construidos en la fiebre del caucho a inicios del siglo XX.

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Las embarcaciones llegan al parque nacional Pacaya Samiria, que tiene dos millones de hectáreas protegidas, hogar de cientos de aves, más de 3.000 especies de peces, algún exótico delfín rosado, caimanes, manatíes, monos, nutrias, perezosos y un largo catálogo de especies.

Amazonas

Seguimos por el río de los ríos, el mayor pulmón verde del planeta, que a pesar de la agresiva desforestación todavía conserva su valor ecológico.

A sus ciudades más importantes como Manaos no hay otra manera de llegar que no sea en avión. Por ello la manera más recomendada de viajar por las aguas marrones de esta autopista fluvial es en cruceros como el de Regent Seven Seas, que ofrece viajes hacia esa ciudad provenientes desde Rio de Janeiro, y vuelta a salir hasta la desembocadura en el Atlántico.

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Hay secciones del río donde la costa está tan lejos que parece un mar, pero en otros afluentes el barco pasa tan cerca de la tierra que uno cree que puede tocar a los tucanes en los árboles.

Un viaje así es para sentarse en cubierta con un largavistas y descubrir la fauna que se asoma en el follaje, aprender a distinguir los sonidos de los animales por la noche y ver las barcazas de transporte fluvial que conectan a los poblados ribereños.

Ushuaia y Estrecho de Drake

A Tierra del Fuego, el triángulo insular en el extremo de Sudamérica, solo se puede llegar por una carretera desde Chile y cruzar en balsa. Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, está a más de 3.000 kilómetros de Buenos Aires y a 3.300 de Santiago de Chile.

Antigua tumba de embarcaciones, el Estrecho de Magallanes es un viaje fascinante entre fiordos y glaciares

Más allá de las conexiones aéreas, a esta ciudad es mejor descubrirla en un crucero, que permite ver la vegetación de su parque nacional con su pintoresco tren, la famosa cárcel y la réplica del faro que inspiró a Julio Verne.

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Muchos de estos cruceros ponen rumbo a la Antártida, y pasan por el Cabo de Hornos, el último confín del continente. La estabilidad de los cruceros como los de Silver Sea permiten sortear los fuertes vientos y oleaje de este punto.

Luego está el inmenso pasaje de Drake y más allá la helada superficie del continente blanco, donde esperan las ballenas, los pingüinos y las aves marinas.

Fiordos patagónicos

El estrecho de Magallanes era una tortura para los navegantes. Este laberinto que comunica el Atlántico con el Pacífico, en Tierra del Fuego, fue durante siglos la tumba de barcos y el fracaso de muchas expediciones.

Los avances de la navegación erradicaron su fama de peligroso, y ahora es posible recorrerlo en cruceros como los de Australis, que transitan por los hermosos desfiladeros con paredes que caen a pique al mar.

 

El trayecto comienza en Punta Arenas, en Chile, y toca islotes como el Tuckers, hogar de pingüinos, los glaciares como el del fiordo Pía, el Cabo de Hornos y llega hasta Ushuaia.

Islas Malvinas

A Puerto Argentino llegan vuelos desde Londres o Chile. Pero solo en barco es posible conocer a la isla Gran Malvina, la que se encuentra al oeste del archipiélago.

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Allí viven solo 150 personas, por lo que la soledad es el sello de identidad de estos parajes. Sin embargo, hay una abundante población de aves marinas como cormoranes, petreles y pingüinos, además de lobos marinos, como los que se encuentran en las islas West Point, Carcass y Saunders.

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Puerto Argentino, donde residen menos de 3.000 personas, se recorre rápidamente, y el poblado tiene la particularidad de ser como un rincón de Gran Bretaña en medio del confín del Atlántico Sur.

Desde aquí los cruceros como los de Princess Cruises siguen viaje hacia otras islas como las Georgias y las Shetland del Sur, hasta tocar Tierra del Fuego o seguir rumbo a la Antártida.

Galápagos

Estas islas bajo soberanía de Ecuador, fuente de inspiración para Charles Darwin y su teoría de la evolución, se encuentran a 1.000 kilómetros de tierra firme. Su abundante fauna marina y terrestre, donde hay desde ballenas a pingüinos, pasando por iguanas y gigantescas tortugas, son un imán para los cruceros de expedición.

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Muchos de ellos, como el Celebrity Flora de Celebrity Cruises, o los M/V Origin y M/V Theory, operados por la cadena Relais & Chateaux, ofrecen la opción de un viaje más exclusivo en naves más pequeñas pero con habitaciones de gran tamaño y con detalles de lujo.

Desde estos barcos se puede descender a otros islotes, o recorrerlos en kayak, una forma más fascinante de acercarse a la exótica fauna de las islas.