La cuarta compañía de patinetes compartidos llega a Madrid

Bird lanza su servicio de patinetes eléctricos compartidos en Madrid, el cuarto de la ciudad.

La cuarta compañía de patinetes compartidos llega a Madrid

Tras Lime, Voi y Wind, desembarca en Madrid Bird, la compañía de 1.000 millones del ex directivo de Uber y Lyft

La movilidad del futuro será eléctrica, autónoma, compartida y... sobre dos ruedas, a juzgar por la penetración de los patinetes eléctricos en las ciudades, mayor y más rápida que la de otras fórmulas de transporte. En el caso de Madrid y con la llegada de Bird son ya cuatro las compañías que operan en este segmento.

Así, tras Lime, Voi y Wind, desde ayer opera también la empresa respaldada por Travis VanderZanden, anteriormente ejecutivo de otros referentes del sector del transporte como Lyft y Uber.

Detrás de Wind, compañía valorada en 1.000 millones de dólares, está Travis VanderZanden, anteriormente ejecutivo de Lyft y Uber

La empresa de ‘la última milla’

La empresa de vehículos eléctricos pretende llenar el hueco de ‘la última milla’, según su propia definición: trayectos demasiado cortos para utilizar un taxi o un Uber, pero demasiado largos para recorrerlos andando.

Sustituir este tipo de trayectos cortos en coche “que provocan atascos y generan emisiones contaminantes” es el objetivo de Bird, que ha desplegado inicialmente 20 de estos patinetes a modo de prueba piloto en los barrios de Argüelles y Ciudad Universitaria de la capital.

Con apenas un año de funcionamiento, Bird opera en más de 120 ciudades de todo el mundo, entre ellas París, Viena, Zurich, Bruselas y Amberes

Con apenas un año de funcionamiento –inició su operación en 2017 en los EEUU-, Bird se ha expandido a más de 120 ciudades en todo el mundo, entre ellas París, Viena, Zurich, Bruselas y Amberes, y ha evitado la emisión de 5.440 toneladas de emisiones de carbono, según sus datos.

En lo que va de 2018 ya ha conseguido tres rondas de financiación, la última de ellas por 150 millones de euros y liderada por Sequoia Capital, que valoró la empresa en 1.000 millones de dólares (876,6 millones de euros).

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Hola Madrid! #befreewithbird

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Primera parada en España: Madrid

En España Madrid es su primer objetivo, donde “queremos que Bird sea la alternativa de transporte para la gente que desea desplazarse de forma limpia y equitativa por esta maravillosa ciudad”, según apuntó la responsable de expansión, Clara Vallvè.

El funcionamiento es similar al del resto de compañías de patinetes: basta con descargar su aplicación para localizar el vehículo más cercano, escanear su código en el manillar para desbloquearlo y conducirlo

Más adelante prevén desplegar sus vehículos también en otras ciudades, según indicó el vicepresidente de la empresa en Europa, Oriente Medio y África (EMEA), Patrick Studener.

Respecto a la cifra inicial de vehículos, señaló Vallvè, “es la que nos ha autorizado el Ayuntamiento”. En este sentido, apuntó, “tenemos clarísimo que vamos a ir siempre de la mano de las ciudades”.

Cómo funciona

Sus responsables definen Bird como un “sistema de movilidad urbana sencillo, práctico e intuitivo”.

El precio también es similar al de la competencia: un euro por desbloqueo y 15 céntimos por minuto

Al igual que en el resto de empresas de patinetes, solo es necesario descargar su aplicación (gratuita) en un smartphone para localizar el vehículo eléctrico más cercano, escanear su código en el manillar para desbloquearlo y conducirlo.

El precio también es similar: un euro por desbloqueo y 15 céntimos por minuto. Una vez se termina el trayecto el vehículo debe aparcarse en un lugar seguro que no obstaculice el tráfico rodado o peatonal.

Bird cuenta con un equipo propio de vigilantes o 'pájaros' que controlan el estado de los patinetes y los recogen para cargarlos durante la noche

El servicio, que se dirige a mayores de 18 años, sí tiene un elemento diferencial y es que por las noches se recogen todos los patinetes para cargarlos y revisar su estado, frente a lo que sucede con otras empresas como Lime o Voi, que permiten -y animan- que sean los propios usuarios quienes recarguen los patinetes en sus casas a cambio de una retribución.

Además, Bird cuenta con un equipo de vigilantes o ‘pájaros’ en el argot de la compañía, que se encargan de controlar durante el día si los patinetes están correctamente aparcados o sufren desperfecto. Se trata de empleados, argumentó la responsable de expansión para España, que están contratados mediante una empresa externa.