El Confidencial Digital pagará a Ryanair por vulnerar su honor

El Confidencial Digital pagará a Ryanair por vulnerar su honor

La aerolínea se anota una victoria en la guerra que mantiene con el diario on line

I.J./02B

Barcelona

13/11/2015 - 19:38h

Michael O'Leary, consejero delegado de Ryanair

Ryanair ha ganado una batalla en la guerra que mantiene contra el diario on line El Confidencial Digital (ECD). El Tribunal Supremo ha desestimado un recurso de la cabecera española contra una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid. El resultado: la publicación deberá pagar 2.000 euros por intromisión ilegítima del derecho al honor de la compañía aérea.

La Sala Civil del Tribunal Supremo considera que la pieza periodística "Lo de Ryanair es ya un escándalo", publicada en El Confidencial Digital el 10 de septiembre de 2012, "pone en cuestión la probidad empresarial con una cuestión tan importante como la seguridad aérea". 

En el artículo, que en realidad era un post en el blog del director de ECD, Javier Fumero, se denunciaba el "peligro" de compañías como la operadora irlandesa por su política de uso del combustible, y se preguntaba si "las autoridades europeas y españolas están esperando a tener que oficiar un macrofuneral (Dios no lo quiera) para intervenir".

Guerra 

La victoria judicial de Ryanair sobre ECD es la última de una retahíla de encontronazos entre el digital español y la aerolínea de bajo coste. Antes de esta sentencia, un magistrado de Madrid había tumbado en 2013 una demanda de la compañía aérea contra el mismo digital por dos informaciones contra la operadora.

El juzgado de primera instancia número 3 de Madrid no admitió el escrito, que se quejaba de dos informaciones tituladas "Te denunciaré si no declaras una emergencia de combustible" y "El avión de Ryanair 'detenido' por la Guardia Civil en el aeropuerto de Bilbao".

La primera de las informaciones hacía referencia a un incidente con el uso del combustible, mientras que la segunda denunciaba que Ryanair había aterrizado en la ciudad vasca sin contratar un finger.