El hombre con un millón de acciones de IAG

El hombre con un millón de acciones de IAG

El mayor inversor dobla en capital al presidente del 'holding' de aviación, Antonio Vázquez

Alierta en la junta de accionistas de Telefónica
El principal accionista individual de International Airlines Group (IAG), el holding en el que Iberia y British Airways diluyen las identidades jurídicas, dedica una parte de su tiempo a intentar que todos recuperen la confianza en la economía española. Es un zaragozano que ahora respira tranquilo, pero que antes tosía por Tabacalera. No por el humo, sino por lo suyo. Sobre todo cuando le preguntaban…

Defender la patria no es tarea para altruistas. Cuanto mejor evolucione España, más rendirán sus compañías y eso César Alierta se lo aprendió sin reválida. Es uno de los empresarios españoles más poderosos, aunque mantiene el cuello enrasado ante Amancio Ortega, el gallego más rico que Warren Buffett. Nadie sabe si el presidente de Iberia, Antonio Vázquez, genuflexa ante su presencia. Pero sí es demostrable que lo suyo es la mitad de lo de Alierta.

Remarcar la furia económica ibérica es la misión que el hombre con un millón de acciones de IAG desarrolla, quizá, desde el coche oficial del presidente de Telefónica, donde probablemente despacha los asuntos del Consejo Empresarial para la Competitividad (CEC), entregado por las 18 grandes multinacionales españolas a Fernando Casado, ex presidente de CatalunyaCaixa.

Iberia, la aerolínea que en los setenta tardíos fue invitada a cambiar los logotipos y fuselaje de los aviones para proyectar una adecuada imagen de España, observa como el lobby que preside su máximo inversor convence en ultramar sobre las bondades del país sin participar activamente en la misión.

La reacción pausada es marca de la casa en la aerolínea de bandera y, tres décadas después, sigue esa b vintage a 35.000 pies de altura.

Alierta, ducho en asuntos bursátiles, ha atesorado parte del capital a medida que IAG se depreciaba en los parqués. Creó Beta Capital en 1985, la sociedad de valores que dejó en herencia cuando su amigo, José María Aznar, le encargó la privatización de Tabacalera. En paralelo, la SEPI también allanaba para Iberia el camino hacia la plaza de la Lealtad.

Hoy, el grupo aeronáutico vale la mitad que el 24 de enero de 2011, fecha de debut tras la fusión con los británicos. Tantas acciones tiene el presidente de Telefónica en aviones que dobla la porción de Vázquez (512.000 títulos) y más que triplica la de Willie Wash (298.000 acciones).

Es decir, el defensor de la marca España, deja en rebocillos al presidente y al consejero delegado de IAG. Su millón de acciones vale 1,9 millones de euros. Es el 0,054% del capital del sexto grupo del sector en el mundo. Más que suficiente para arrellanarse en la butaca de consejero, empotrada en Heathrow, y observar cómo se cocina el expediente de regulación de empleo para Iberia y el crecimiento del modelo que gusta a Wash y a Vázquez: el Express, o el Vueling. En todo caso, el de Alex Cruz.

Aunque se asocia IAG con España, sólo el 30% de los ingresos del grupo corresponden a Iberia. El 70% es de British Airways. Desde Londres, la vista no alcanza al CEC. Hay más azul que amarillo. Por este mix, en la madrileña calle de María de Molina saben que están obligados a reducir costes y hacer caja, lo que explica la reciente venta del 7,5% que tenía en Amadeus y las ansias con Express.

En contra del holding pesa la elevada deuda respecto a ebitda (2,2 veces), el cambiante precio del combustible y los costes de reestructuración asociados a la fusión, a lo que se suma la competencia del low cost ajeno. Así que IAG está barata en bolsa y Alierta tiene pista aún para seguir acelerando.