El Puerto de BCN exprime el invierno con los cruceros

El Puerto de BCN exprime el invierno con los cruceros

El número de pasajeros aumenta el 18% hasta 155.000 durante enero y febrero

Dos cruceros en el Puerto de Barcelona
El Puerto de Barcelona ha encontrado la clave para seguir creciendo en número de cruceristas los próximos años y superar el récord de 2,6 millones de pasajeros. Se trata de una fórmula que aúna sandalias y pantalones cortos con abrigos y bufandas. Desde hace varios ejercicios, la Autoridad Portuaria ha puesto énfasis en romper la estacionalidad de este sector y captar pasajeros los meses de temporada baja.
      
 
Este año, el tráfico de invierno representará el 35% del total
 
Los responsables del principal puerto de cruceristas de Europa, y cuarto del mundo, están satisfechos de los avances cosechados. Las previsiones apuntan a que los pasajeros que desembarquen en los meses de frío en los muelles de la capital catalana representarán el 35% del tráfico total. La cifra es superior al 24% de hace cuatro años. Sólo en los dos primeros meses del año, 151.000 pasajeros han llegado a la ciudad, un 18% más que en 2013, y el número de escalas se ha incrementado en un 51%, hasta las 53.

La estrategia de apostar por los meses de frío tiene una razón de ser: la estructura está infrautilizada. “Se trabaja con la idea de que el puerto sea rentable todo el año”, dicen las citadas fuentes.

En cambio, en verano, los seis muelles de cruceristas del puerto trabajan a pleno rendimiento. De hecho, se especula en que podrían estar ya al límite. “Siempre hay espacio para crecer algo más. Se pueden utilizar zonas de embarque no específicas para cruceros, como la terminal de Grimaldi o el Maremagnum, llegado el caso”, explican desde la Autoridad Portuaria. Además, el Puerto de Barcelona se amplía las terminales destinadas a este tipo de producto.

¿Superará Barcelona su récord de visitantes cosechado en 2011? Las previsiones se sitúan en una cifra similar. Pese a que la capital catalana es optimista, si es cierto que las navieras encaran la temporada con más prudencia y, por tanto, menos barcos. Una caída de este sector puede ser un golpe doloroso para la economía de la ciudad. Turisme de Barcelona calcula que los cruceristas inyectan al municipio cerca de 300 millones de euros anuales.