Cinco viajes panorámicos en tren que te enamorarán

Los trenes del Bernina Express tiene coches adaptados para capturar el paisaje. Foto: Swiss Trains

Cinco viajes panorámicos en tren que te enamorarán

Recorremos Europa a borde de cinco trenes que transcurren por acantilados, fiordos, bosques y costas; en paisajes que atrapan al pasajero

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

30/01/2020 - 13:21h

Una de las ventajas de viajar en tren, y sobre todo en los que no son de alta velocidad, es la posibilidad de atrapar el paisaje, de ver cómo los pueblos, las mesetas, los bosques y los campos sembrados van desfilando como si fueran fotogramas.

En Europa hay varios trenes panorámicos ideales para los amantes del ‘slow travel’, líneas primarias o secundarias que transcurren por paisajes increíbles. Y no importa cuándo se viaje, porque a lo largo del año los escenarios van cambiando conformen transcurren los meses.

De Myrdal a Flåm (Noruega)

Solo son 20 kilómetros, pero suficientes para ser atrapado por la belleza de los bosques noruegos. Este tren une a las pequeñas ciudades de Myrdal y Flåm, un trayecto con un desnivel de 867 metros creado en 1940 para comunicar estos parajes aislados al sudoeste de Noruega.

El tren de Flåm recorre los fiordos noruegos. Foto: Visit Norway

El tren de Flåm recorre los fiordos noruegos. Foto: Visit Norway

Actualmente el paisaje es un tapiz blanco de nieve con árboles de troncos negros que se elevan con sus ramas desnudas.

El tren de Myrdal a Flåm transcurre por paisajes nevados y bosques sin vegetación, pero en pocos meses el paisaje cambiará radicalmente

Pero cuando llegue la primavera cambiará radicalmente con una explosión de colores verdes en el bosque, el blanco de las cascadas y el azul de lagos como el de Bjønnøyane, el de Reinungavatnet y del fiordo Aurlandsfjord.

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En el trayecto se ven casas aisladas de colores intensos y pueblos con menos de 500 habitantes, así como saltos de agua como el hermoso Kjosfossen, de 93 metros de alto.

Roma a Palermo

Este trayecto atraviesa la mitad de la bota italiana, desde la capital del país hasta la principal ciudad de Sicilia.

La belleza del sur de Italia se descubre mejor en tren. Foto: Ferrovie

La belleza del sur de Italia se descubre mejor en tren. Foto: Ferrovie

El trayecto dura 12 horas y desciende a lo largo del mar Tirreno, en el que se ve la imponente silueta del Monte Vesubio, la hermosa bahía de Nápoles con la isla de Capri en el horizonte, los acantilados de la Costa Amalfitana y la campiña de Calabria hasta que un ferry permite cruzar por el Estrecho de Messina.

El trayecto de Roma a Palermo dura 12 horas, y si bien hay servicios nocturnos, se recomienda tomar el servicio diurno para descubrir la belleza del sur de Italia a lo largo del Mar Tirreno

A bordo de un tren regional, la última parte transcurre en la cornisa del norte de Sicilia, un trayecto donde el azul del mar se combina con los colores amarillo y marrón claro de los pueblos como Cefalu, Sant’Agata o Capo d’Orlando.

De St.Moritz a Tirano

Este es un viaje que comienza en una zona de glaciares de la Edad de Hielo y termina en una ciudad llena de palmeras.

El trayecto de cuatro horas comienza en la exclusiva villa suiza de St.Moritz (aunque también hay salidas desde los pueblos de Davos y Coira), y atraviesa la montaña por desfiladeros que quitan la respiración.

[Para leer más: El tren más famoso de Suiza apuesta por el lujo]

En su periplo pasa por 196 puentes y 55 túneles, que desde los vagones panorámicos de la primera y segunda clase presentan un hermoso impacto visual, en una región alpina catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

St Moritz a Tirano

El Bernina Express tiene coches panorámicos. Foto: My Switzerland

Entre los momentos más emocionantes del viaje está el paso por el viaducto de Landwasser, a 65 metros de altura, la curva de Montebello con vistas al macizo del Bernina y el glaciar Morteratsch, el paso por los lagos Lej Pitschen, Lej Nair y el Lago Bianco, y el viaducto circular de Brusio.

Un truco que hacen los viajeros que no tienen prisa es descender en alguno de los pueblos suizos como Alp Grüm, pasear un poco por el pequeño centro, comprar algún producto típico y luego abordar un tren regional en dirección a Tirano, ya en la parte italiana de los Alpes.

De Maguncia a Coblenza

El viaje es de poco menos de una hora, pero si se toma un tren regional como el RB 26 Mittelrheinbahn puede llevar dos horas, ya que se detiene en varios pueblos de la margen izquierda del río Rin.

El RB 26 Mittelrheinbahn transcurre entre los viñedos del Rin. Foto: Alpha Trains

El RB 26 Mittelrheinbahn transcurre entre los viñedos del Rin. Foto: Alpha Trains

A lo largo del trayecto van desfilando viñedos productores de vinos Riesling y Gewürztraminer, y desde las alturas de los cerros se ven castillos que parecen extraídos de un cuento para niños.

El tren regional RB 26 Mittelrheinbahn transita por la margen izquierda del río Rin, donde se ven viñedos y castillos medievales que vigilan las comarcas

Entre los puntos destacados está el acantilado de St Goarshausen, donde la sirena Lorelei enloquecía a los marinos con sus cantos; la fortaleza de Ehrenbreitstein, a la que se sube por teleférico; y por supuesto, las visitas a Maguncia y Coblenza, con sus centros históricos medievales, sus cafés y museos.

De San Sebastián a Santiago de Compostela

El tren Transcantábrico, como lo indica su nombre, transita a lo largo de la cornisa Cantábrica en un tren de lujo.

El Transcantábrico permite recorrer el norte de España en un tren de lujo. Foto: Renfe

El Transcantábrico permite recorrer el norte de España en un tren de lujo. Foto: Renfe

El trayecto empieza en San Sebastián, y pasa por ciudades como Bilbao, Santander y Gijón así como pintorescos pueblos como Santillana, Ribadesella, Luarca o Viveiro;  hasta terminar en Santiago de Compostela.

El Transcantábrico es un servicio de tren de lujo, con escalas en hoteles de alta categoría y una propuesta gastronómica de primera línea

Es un viaje de ocho días y siete noches, con paradas en hoteles de lujo, excursiones y comidas incluidas.

A lo largo del periplo el convoy circula por tramos costeros y montañosos, donde el mar siempre embravecido golpea los espigones, con pueblos de pescadores que se contraponen a pequeñas villas rurales en un paisaje de verde intenso.