Elegancia y relax en los trenes más lujosos de cada continente

El Orient Express de Londres a Venecia es el paradigma de los viajes en tren más exclusivos. Foto Belmond

Elegancia y relax en los trenes más lujosos de cada continente

Desde Perú a Japón, a través de Europa o Sudáfrica, o por los interminales paisajes de Canadá y Australia, presentamos los trenes más exclusivos del mundo

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

20/04/2020 - 18:45h

Elegir el tren más lujoso del mundo es tan desafiante como hacerlo con el hotel, el coche o el reloj más exclusivo. ¿Cuál debería ser el parámetro? ¿La calidad de sus muebles, la elaboración de las comidas, el espacio de los camarotes, la marca del champagne de cortesía? Quizás sea todo eso y mucho más. Y en cada continente encontramos ferrocarriles reservados para las experiencias más deslumbrantes.

El lujo a bordo de los trenes no es nuevo, de hecho los servicios ferroviarios de lujo se convirtieron en uno de los sinónimos de riqueza y estatus a fines del siglo XIX y principios del XX, como bien lo atestigua el legendario Expreso de Oriente.

Los trenes de lujo fueron buscados por grandes fortunas y aristócratas desde fines del siglo XIX

La exclusividad se expandió en paralelo a la elegancia de los grandes transatlánticos, y como era de esperar, a la primera clase de los aviones décadas después.

Pero los trenes mantuvieron en alto el listón, buscado por los amantes de los viajes sin prisas y con una añoranza del pasado.

Europa: Venice Simplon Orient Express

El Expreso de Oriente, fuente de inspiración de novelas de misterio y películas de espías, tuvo su época de oro en la década del ’30, pero la Segunda Guerra y los conflictos políticos del siglo XX alteraron su recorrido original de París a Estambul.

Transporte de grandes fortunas, nobles y aristócratas europeos, el trayecto de Londres a Venecia heredó el glamour de aquellos viajes de hace un siglo.

[Para leer más: Un tren de lujo para revivir el glamour y la fiesta de los años '20]

Los 17 vagones del convoy, construidos en los años ’20 y ’30, fueron rehabilitados y parecen recién sacados de los talleres. A bordo hay tres coches comedor con una deslumbrante oferta gastronómica, y sus camarotes abundan en detalles elegantes como los revestimientos de madera, tapizados de cuero azul y espejos grabados.

Venecia simplon Orient frente Foto Belmond

El legendario Orient Express viaja desde Londres a Venecia. Foto Belmond

A bordo los pasajeros suelen socializar en el coche bar, decorado en estilo art-decó, o en el bar Champagne, donde el personal ofrece juegos de mesa para matar el tiempo. O sino, se puede elegir por visitar el pequeño pero distinguido paseo de compras en el coche Lalique.

África: Blue Train

El ferrocarril Blue Train atraviesa Sudáfrica desde el sur, en Ciudad del Cabo, hasta Johannesburgo y Pretoria, en el norte; un viaje que recuerda a la épica de los exploradores del sur del continente, matizadas por las visitas a las reservas de animales salvajes como el Parque Kruger y a las minas de diamantes.

Blue Train suites

Una de las suites del Blue Train.

Son 1.600 kilómetros que se recorren en 27 horas, en los que se atraviesan sabanas y sierras, así como ciudades que parecen detenidas en el tiempo (como Matjiesfontein y su estación de estilo eduardiano).

[Para leer más: Un tren de lujo para recorrer Sudáfrica lentamente]

A bordo algunas de las suites dobles cuentan con bañeras. Las tres comidas diarias destilan elegancia, y en las cenas rige un código de vestimenta que se sugiere no pasar por alto.

Detalles como paneles de madera en los salones, sábanas de lino en las camas, apliques de pan de oro en la decoración o mármol italiano en los baños son solo algunos ejemplos del lujo a bordo.

Oceanía: The Ghan

The Ghan es un tren gigantesco que atraviesa uno de los países más grandes del mundo. Se necesitan dos locomotoras a toda potencia para arrastrar una formación que puede medir hasta un kilómetro de largo, que recorre casi 2.800 kilómetros desde Darwin, al norte de Australia, hasta Adelaida, en el sur.

Casi todo el trayecto es a través del outback, esa unión de desiertos de tierra roja y naranja, donde cada tanto hay alguna agrupación de eucaliptos para dar algo de variedad a un paisaje que parece infinito.

El tren The Ghan, que mide casi un kilómetro de largo, recorre 2.800 km en su cruce de Australia de norte a sur

La elegancia moderna de las categorías Platino u Oro permiten vivir la aventura sin sacrificar la comodidad, con camas dobles que se convierten en sofás, todas las comidas incluidas y servicio de mayordomo.

the ghan largo

The Ghan atraviesa miles de kilómetros de desierto australiano.

El toque sofisticado de los camarotes contrasta con el estilo británico del coche comedor, dotado de grandes ventanales panorámicos para que nadie se pierda un detalle del recorrido.

Asia: Shiki Shima

No todos los trenes de lujo presentan una estética clásica. El lujoso Shiki Shima, de Japón, es un ejemplo de cómo el lujo marida con la modernidad. Y la velocidad.

Los convoyes fueron diseñados por Ken Okuyama, famoso por sus trabajos con prestigiosas compañías de coches como Porsche, Ferrari y Maserati.

El interior del Shiki Shima recuerda a un bosque. Foto: East Japan Railway Company

El interior del Shiki Shima recuerda a un bosque. Foto: East Japan Railway Company

Los trenes parten desde Ueno y recorre las regiones de Tohoku y Tokkaido, zonas de santuarios, bosques, aguas termales (llamadas onsen) y mercados de pescados.

[Para leer más: Así se viaja en el tren más lujoso de Japón]

Los coches del bar y el comedor tienen una estética que recuerda a un bosque, mientras que el coche observatorio, en el último vagón, presume de innovadores diseños geométricos.

En seis coches de la formación se concentran 17 habitaciones para solo 34 pasajeros: pocos trenes de lujo pueden presumir de ser tan exclusivos.

Norteamérica: The Canadian

Con 4.465 kilómetros de Toronto a Vancouver, The Canadian atraviesa la inmensa geografía norteamericana de costa a costa. Son entre 86 y 90 horas de viaje, nunca se sabe bien, porque el tren tiene que dejar paso a los kilométricos convoyes de mercancías. Pero nadie se queja porque el placer está en viajar más que en llegar.

The Canadian es una de las opciones más exclusivas para recorrer las interminables praderas y bosques de Norteamérica

Ante semejante maratón de horas a bordo de los rieles la opción más exclusiva es reservar los coches cama de la categoría Prestige, que tienen cama doble, baño en suite con ducha, televisor, minibar y una ventana dimensiones panorámicas.

En el coche comedor se ofrecen menús de tres platos. Foto: The Canadian.

Comiendo mientras se disfruta de los paisajes canadienses. Foto: The Canadian.

La categoría más exclusiva da paso al coche Skyline, que con ventanales y techos transparentes permiten tener vistas de 180 grados de las montañas, bosques y prados que atraviesa The Canadian.

En el tren el coche comedor ofrece su menú a la carta, consistente en tres platos servidos en elegante vajilla con preparaciones como trucha al grill, pato glaceado a la sartén o tapas de Portobello rellenas de queso feta.

Sudamérica: Belmond Hiram Bigam

La compañía de hoteles Belmond opera algunos de los trenes más lujosos del planeta, como el citado Orient Express Venecia Simplon. Y en Perú cuenta con varios servicios, como el Andean Explorer o el Hiram Bigam; este último bautizado en honor al explorador que avisó al mundo en 1911 que en las montañas había una ciudad abandonada hacia siglos: Machu Picchu.

En Perú hay varios trenes de lujo, equipados con coches centenarios que han sido restaurados con paciencia y dedicación

El tren de lujo comunica a Cusco con la ciudadela sagrada de los incas, donde 84 pasajeros viajan en coches de categoría Pullman redecorados como en 1920, con detalles en oro y azul.

hiram begam coche observatorio Foto Belmond

Coche observatorio del Hiram Begam. Foto: Belmond

Cada unidad tiene detalles de madera pulida y accesorios de bronces, con sillones que parecen los de un salón y un generoso espacio para moverse.

El convoy finaliza con un coche observatorio que permite contemplar la inmensidad de los Andes, mientras que las comidas se ofrecen en los dos coches comedor, que con una capacidad de 42 plazas cada uno, despliegan tres comidas servidas con vajilla de alta calidad.

Durante el trayecto, en el coche bar se enseña a los pasajeros a elaborar el pisco sour, la bebida más universal de Perú.