Las cinco rutas de tren más emocionantes para un viaje épico

El tren Ghan tardó más de 120 años en completar su ruta. Foto: Wikimedia.

Las cinco rutas de tren más emocionantes para un viaje épico

Del Transiberiano al Ghan pasando por el Jungfraug, estos son algunos de los ferrocarriles que tuvieron que enfrentar los más poderosos desafíos

Mar Nuevo

Madrid

23/08/2019 - 17:26h

Viajar hoy en el Rocky Mountaineer es un placer que permite adentrase en las Montañas Rocosas en Canadá mientras se observa a través de sus paredes de cristal un impactante paisaje por el que desfilan picos, lagos cristalinos y frondosos bosques en los que habitan osos, águilas o alces. Pero, para llegar aquí, los ingenieros tuvieron que superar todo tipo de desafíos.

También lo hicieron en el Jungfraug, un tren cremallera que permite ascender a la estación suiza de Jungfraujoch a 3.454 m, la más alta de Europa, mientras que el Transiberiano, que recorre 9.600 km, tardó 26 años en construirse y empleó a 90.000 hombres, la mayoría presos y soldados.

En el Transiberiano llegaron a trabajar, en la época de máximo apogeo de su construcción, 90.000 personas

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Junto al Ghan australiano y el Transcontinental en Norteamérica, estas cinco rutas son algunas de las más bellas del mundo que, además, supusieron ingentes esfuerzos en su construcción.

The Ghan, Australia

Uno de los viajes en tren más impresionantes del mundo y que conecta Adelaide, Alice Springs y Darwin es, posiblemente, el que más ha tardado en construirse del mundo.

Las obras comenzaron en 1878 y el primer viaje tuvo lugar el 4 de agosto de 1929, pero solo llegó hasta Stuart (Alice Springs). Hasta 2004 no se inauguró la ruta completa de norte a sur, un viaje que cubre 2.979 km y dura 54 horas.

 

Su nombre deriva de las caravanas de camellos afganos que cubrían históricamente esa misma ruta antes del tren -desde mediados de la década de 1860-, en cuyo honor se bautizó como The Afghan Express, para después conocerse simplemente como The Ghan.

Esos mismos camellos que llevaban víveres y enseres a los ranchos de ganado transportaron también materiales para la construcción del tren.

Los mayores obstáculos en esta obra no fueron tanto el terreno o la climatología como el desinterés de los ciudadanos y de los políticos, que durante años utilizaron esta infraestructura como arma arrojadiza.

Hoy, gestionado por el Great Southern Railway, se ofrece también una versión turística del tren con cuatro días de duración y paradas en Katherine y Coober Pedy, así como excursiones entre las que se cuentan un viaje en barca alrededor de Katherine Gorge, una visita a los lugares sagrados de los aborígenes en Alice Springs o una excursión en busca de ópalos australianos en Coober Pedy.

Los trenes tienen una longitud promedio de 774 m y alrededor de 30 vagones y atraviesan Australia dejando a su paso exuberantes y verdes colinas, llanuras desérticas y zonas tropicales.

The Ghan. Foto: Wikipedia.
The Ghan. Foto: Wikipedia.

Transcontinental, EEUU

Mucho menos tiempo, solo seis años, tardó en completarse el primer ferrocarril transcontinental de los EEUU, que unió la ciudad de Omaha (Nebraska) con Sacramento (California) en 1869, uniendo así la red de ferrocarriles del este y el oeste.

El recorrido del ferrocarril siguió las antiguas rutas de Oregón, los Mormones y California, y la del Pony Express. Así, desde Council Bluffs (Iowa), siguió el río Platte por Nebraska, atravesó las Rocosas en la cuenca de la Gran Divisoria en Wyoming y luego atajó por el norte de Utah y Nevada en la Gran Cuenca antes de cruzar Sierra Nevada hasta Sacramento.

El  Transcontinental fue construido por dos compañías diferentes: Central Pacific y Union Pacific, que tendieron 2.858 km de vías

Dos compañías, la Central Pacific y la Union Pacific construyeron un total de 2.858 km de vías y, ante la ausencia de mano de obra, emplearon esencialmente a escandinavos, irlandeses, chinos, mormones y esclavos recién liberados de los estados del sur.

La famosa ceremonia Golden Spike el 10 de mayo de 1869 puso el broche de oro a la construcción, que unió de un plumazo a ciudades de las costas atlántica y pacífica y redujeron el viaje entre Nueva York y San Francisco de seis o más meses a una semana.

Amtrak explota hoy rutas sobre el antiguo trazado. Foto: Martin Matlack | Amtrak.
Amtrak explota hoy rutas sobre el antiguo trazado del Transcontinental. Foto: Martin Matlack | Amtrak.

La infraestructura, uno de los mayores logros del presidente Abraham Lincoln, sirvió como enlace vital para la industrial el comercio y los viajes, llevó prosperidad y vertebró el país, acabando con el romanticismo de las líneas de diligencia -y también con la forma de vida de algunas tribus nativas americanas-.

Aún hoy existen muchos restos de las vías originales, incluso en operación, mientras que otras partes han sido abandonadas. La empresa Amtrak dirige un servicio diario desde Emeryville, California hasta Chicago, el California Zephyr.

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Transiberiano, Rusia

Si hay un tren que destila épica es, sin duda, el Transiberiano. Ya centenario, el ferrocarril que conecta la Rusia europea con las provincias del Lejano Oriente ruso, Mongolia y China fue inaugurada después de trece años de trabajo el 21 de julio de 1904.

Con una extensión de 9.288 km, une Moscú con Vladivostok, en la costa rusa del Pacífico y atraviesa ocho zonas horarias en un recorrido que se extiende a lo largo de siete días, lo que hacen de él el servicio ferroviario continuo más extenso del mundo. La ruta más larga es también una versión de este tren, la que conecta Moscú y Pionyang, en Corea del Norte.

Impulsado por el zar Alejandro III, el proyecto implicó cruzar grandes ríos, atravesar montañas y bosques y salvar el lago más profundo del mundo, el Baikal, así como construir cientos de túneles y puentes, todo ello en uno de los países más inhóspitos del mundo, con tierras congeladas gran parte del año, inundaciones y todo tipo de adversidades.

Transiberiano lago Baikal. Foto: Jacqueline Macou | Pixabay.
En su trazado, el Transiberiano debía sortear el lago Baikal. Foto: Jacqueline Macou | Pixabay.

En su punto álgido, trabajaban en el proyecto 90.000 hombres, entre los que se contaban presos, exiliados políticos y soldados. Su coste total se estimó en 35 millones de libras esterlinas, 900.000 menos de las inicialmente previstas.

Hoy se pueden adquirir diferentes billetes para el Transiberiano, Transmanchuriano y Transmongoliano y en diferentes categorías tanto de trenes como de vagones, así como paquetes turísticos con guías y excursiones en determinadas ciudades.

Canadian Pacific Railway, Canadá

Dicen que Canadá no sería Canadá si no hubiese existido el Canadian Pacific Railway. Aún hoy, 130 años más tarde de su creación, y tras innumerables elogios y críticas, sigue siendo uno de los iconos del nacionalismo canadiense.

Incluso con la quiebra de la empresa encargada de la obra, el sobrecoste de muchos de sus tramos y el asesinato de alrededor de 800 hombres, el ferrocarril vio la luz gracias al rescate por parte del gobierno federal y una fuerza de trabajo de 15.000 hombres.

Solo buscando rutas viables a través de las montañas murieron 38 topógrafos.

Canadian Pacific Railway. Foto PxHere.
Canadian Pacific Railway. Foto: PxHere.

Sin embargo, la faraónica obra (1881 - 1885) hizo más por el país que ninguna otra infraestructura y, según el escritor canadiense Pierre Berton “marcó la forma y la ubicación de las ciudades de la nuevo Canadá” y dio lugar a alrededor de 800 pueblos y ciudades en las provincias de Manitoba, Saskatchewan y Alberta.

Hoy existe un tren denominado ‘el canadiense’ operado por Via Rail que cubre la ruta entre Toronto y Vancouver, con vagones de acero inoxidable construidos en 1955 para el tren originario, si bien no sigue la misma ruta.

Jungfraug, Suiza

El tren hacia el techo de Europa se diseñó originalmente en 1869, aunque tuvo que esperar a 1912 para llevar a sus pasajeros a la estación suiza de Jungfraujoch, la más alta de Europa a 3.454 m sobre el nivel del mar ascendiendo sobre el glaciar Eiger.

Ideado por el magnate textil, financiero y político de Zúrich, Adolf Guyer-Zeller, se trata de un tren de cremallera, es decir, basa su funcionamiento en el acople mecánico con la vía por medio de un tercer riel dentado o cremallera.

Las obras comenzaron el 27 de julio de 1896 con trabajadores que emplearon inicialmente solo palas y picos. Cuando las condiciones climáticas durante el invierno obligaron al cierre de la línea Kleine Scheidegg una colonia de perros esquimales se encargaba de trasladar materiales y hombres hasta la obra.

Tren cremallera Jungfraug. Foto: Erich Westendarp | Pixabay.
El Jungfraug asciende a los picos suizos. Foto: Erich Westendarp | Pixabay.

A la muerte de Guyer-Zeller en 1899 las dificultades económicas retrasaron el proyecto, que se culminó por etapas, con la inauguración de la estación de Eisgerwand en 1903 y la de Eismeer en 1905.

Cambios de gerencia, huelgas de trabajadores y muertes de operarios complicaron más aún la obra, que llegó finalmente a Jungraujoch el 21 de febrero de 1912. Cinco meses después comenzarían a transitar los vagones repletos de turistas y aún hoy se puede completar este viaje épico.