Un nuevo tren de lujo para descubrir otra cara de Australia

The Great Southern recorre el litoral costero del sudeste de Australia. Foto: Journey Beyond.

Un nuevo tren de lujo para descubrir otra cara de Australia

El tren The Great Southern recorre los casi 3.000 km que separan a Adelaida de Brisbane, en un trayecto que transcurre por campiñas, bosques y playas

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

12/12/2019 - 12:39h

La gran mayoría de los australianos prefieren usar el avión para sortear las enormes distancias de este país-continente. El tren es una opción minoritaria, debido al histórico caos de planificación ferroviaria del estado. Pero hay un nuevo trayecto, el The Greath Southern, que puede convencer a turistas y residentes de la belleza de este tipo de viajes.

La desorganización ferroviaria de Australia

Hasta que se convirtió en un estado en 1901 cada región de Australia se desarrolló sin mirar a las demás.

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Así, cada una eligió una trocha de ferrocarril diferente a la de sus vecinos, y pocos pasajeros estaban dispuestos a realizar un viaje de 900 km entre Sídney y Melbourne para que los despierten en medio de la noche porque había que cambiar de tren; situación que se prolongó hasta 1962.

Los acantilados agrestes de Nueva Gales del Sur. Foto: Journey Beyond.

Los acantilados agrestes de Nueva Gales del Sur. Foto: Journey Beyond.

Los viajes maratonianos por el país-continente

Pero la tendencia está cambiando. La compañía Journey Beyond opera cuatro grandes ramales en el país: el Indian Pacific, que con 4.351 km une a Perth con Sídney; el Ghan, que va desde Adelaida a Darwin (2.978 km); el Overland, que une a Adelaida con Melbourne (726 km) y el nuevo The Greath Southern, que transcurre entre Adelaida y Brisbane (2.896 km).

Este servicio por ahora se ofrecerá en diciembre y enero, y si comercialmente es un acierto, habrá más convoyes en el futuro.

El tren The Great Southern une a Adelaida con Brisbane en un trayecto de casi 2.900 km

El viaje dura tres días y dos noches, en la que están incluidas siete comidas y la provisión de bebidas, como los recomendados vinos locales.

El salón comedor de la categoría Platinum ofrece comida de las regiones. Foto: Journey Beyond.

El salón comedor de la categoría Platinum ofrece comida de las regiones. Foto: Journey Beyond.

La categoría más exclusiva

Depende de la categoría los billetes cuestan entre 1.378 y 2.843 euros. En la clase más exclusiva, la Platinum, los camarotes tienen dos asientos individuales que se convierte en camas, con una mesa plegable y un baño en suite.

Allí los pasajeros reciben detalles como champagne Bollinger o chocolates Haigh’s para disfrutar en el viaje.

Bordeando la costa sur de Australia

El tren es casi kilométrico: 28 vagones que miden un total de 700 metros. En sus coches comedor se ofrecen comidas con productos de las regiones que atraviesa el convoy, con un despliegue de alimentos frescos que se aleja –por suerte- de la comida que se suele servir en los servicios ferroviarios, indican en The Telegraph.

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En el primer día de viaje se atraviesa el paisaje ondulado del Parque Nacional de los Montes Grampianos, donde se suelen ver a canguros y emús en libertad, un sitio que es magnético para escaladores y en donde también se pueden encontrar muestras de arte de los pueblos nativos.

Vista del camarote en la categoría superior del The Great Southern. Foto: Journey Beyond.

Vista del camarote en la categoría superior del The Great Southern. Foto: Journey Beyond.

El segundo día se organizan excursiones a Canberra, donde los pasajeros se empapan de la historia del país y visitan sitios como el Parlamento, el Museo Nacional o la Galería Nacional, además de degustar los vinos de la región de Murrumbateman.

El trayecto sigue y sigue entre granjas, viñedos y extensiones de campiñas donde con suerte se divisa alguna casa o poblado.

La llegada al mar

Al tercer día el paisaje cambia por la geografía costera, entre playas y acantilados conforme el convoy entra en el estado de Nueva Gales del Sur.

En la ciudad turística de Coffs Harbour se organizan salidas para conocer sus mercados, su vibrante oferta gastronómica y sus playas, que son buscadas por los amantes del surf; aunque otros pasajeros pueden optar por jugar al golf en el campo del club de Bonville Golf Resort, elegido por medios especializados como uno de los greens más bonitos del mundo.