IAG se obsesiona con Air Lingus por el crecimiento que garantiza en Londres

IAG se obsesiona con Air Lingus por el crecimiento que garantiza en Londres

British Airways precisa, para expandirse en su propia base, los 23 permisos diarios de aterrizaje que los irlandeses poseen en Heathrow

Ismael García Villarejo

Madrid

13/01/2015 - 18:56h

International Airlines Group (IAG) tiene un problema que su primer ejecutivo, Willie Walsh, ha convertido en obsesión: crecer en su principal base, Londres. El presidente de Iberia, Luis Gallego, lo admitía recientemente ante un reducido grupo de periodistas. La necesidad apoya la insistencia en comprar Air Lingus a un precio que, como mínimo, supondría abonar 2,5 euros por acción, hasta los 1.335 millones de euros.

Los aeropuertos londinenses carecen de oportunidades de expansión, particularmente el hub de British Airways (Heathrow) debido a la saturación de las infraestructuras y las limitaciones medioambientales que impiden su desarrollo. En este escenario, resulta poco probable que el gobierno británico conceda más derechos a las aerolíneas, por lo que éstas deben activar una suerte de mercado secundario de slots si pretenden ampliar el negocio.

Prioridad de la operación: los 23 slots

La opa que IAG prepara sobre Air Lingus no tiene otra explicación y la más que probable tercera oferta por sus activos se fundamentará en esta realidad, según los especialistas de Commerzbank. La parte vendedora hará valer sus posiciones, consciente de que los 23 permisos diarios que poseen los irlandeses en Heathrow son una prioridad para el grupo aeronáutico fundado por British Airways e Iberia (ahora también engloba a Vueling).

Los analistas consultados por este diario señalan también que IAG podrá mejorar sensiblemente los servicios transatlánticos. Las rutas que despegan desde Dublín son las únicas en todo el mundo que permiten pasar el control de pasaportes antes de aterrizar en Estados Unidos, por lo que los pasajeros sufren menos burocracia. La ventaja redundaría en el negocio conjunto que Iberia, British Airways, American Airlines y Finnair han desarrollado entre América del Norte y Europa.

No es la primera vez que IAG compra con este propósito. En 2012 adquirió a Lufthansa, por 172 millones, su filial BMI. British Airways la desmontó y se quedó los slots. Con Air Lingus la situación podría ser similar a menos que el gobierno irlandés intervenga. El Ejecutivo podría exigir que se mantengan ciertos compromisos laborales antes de autorizar la venta (un cuarto de la compañía es pública) y la conectividad con Londres y otras ciudades importantes para su economía.

Air Lingus multiplica el valor

En todo caso, el valor de Air Lingus ha crecido sin parar. Las conversaciones de venta existen desde 2006. Ryanair ha sido la más interesada y ha presentado hasta tres ofertas diferentes. La última, en 2013, valoraba la compañía en 1,3 euros por acción. Suponía, por tanto, un desembolso de 694 millones. La Comisión Europea advirtió de que sería necesario vender derechos en el segundo aeropuerto de Londres, Gatwich, y las negociaciones retrocedieron.

Ahora, IAG podría extender un cheque de 1.335 millones a razón de 2,5 euros por título. En ocho años, la estrategia irlandesa de hacerse de rogar (el consejo de administración ha rechazado hasta cinco ofertas distintas) prácticamente ha duplicado el precio de la firma. Hoy, los analistas de Bankinter recomiendan tomar acciones de Air Lingus ante la inminencia del acuerdo para una opa.

La situación de Iberia

La segunda pata de IAG, Iberia, carece de estos problemas. La franquicia española tiene espacio suficiente para desarrollarse en Madrid-Barajas, un aeropuerto con sobrecapacidad, por lo que sus inversiones se centrarán en la compra de aviones. Los niveles de tráfico oscilan en el volumen previo a la construcción (2006) de la terminal 4 y su satélite, espacios que concentran a Iberia y las asociadas de OneWorld.