Llega la invasión de los patinetes eléctricos

Los patinetes eléctricos de Lime ya operan en Madrid. EFE.

Llega la invasión de los patinetes eléctricos

Media docena de compañías de alquiler de patinetes eléctricos desembarcarán en España en las próximas semanas

Bird, Ufo, Eskay, Koko, Bbuho, Wind y Voi son las compañías que, en las próximas semanas, seguirán los pasos de la estadounidense Lime –que desembarcó en agosto en Madrid- para prestar servicios en varias ciudades españolas, sumando un parque de patinetes eléctricos que superará el millar.

La aparición de las primeras regulaciones municipales, como es el caso de Madrid, que aprobó el pasado viernes su ordenanza de movilidad sostenible con la finalidad potenciar al transporte público, aumentar la protección del peatón y mejorar la sostenibilidad ambiental, da alas a las empresas de patinetes eléctricos en España.

Las nuevas empresas de transporte urbano aseguran que ha llegado el momento de aterrizar en la capital y otras ciudades de toda España

Regulación favorable

Según la normativa madrileña, que organiza la expansión de los nuevos vehículos de movilidad urbana (VMU), los patinetes eléctricos podrán circular por casi toda la ciudad. Eso sí, por los ciclocarriles o pistas bicis. Se verá, en un año, si podrán hacerlo por las ciclocalles y, de ninguna manera, podrán ir por las aceras.

Los vehículos, que no deberán superar los 30km/h, podrán anclarse en el mobiliario urbano, excepto bancos y marquesinas, pero no en árboles.

En Madrid, los vehículos podrán circular prácticamente por todas las calles, pero nunca por las aceras

Se trata de una “magnífica noticia para todas las empresas de patinetes”, señaló Emilio Santías, cofundador de la empresa española Eskay. En declaraciones a Expansión, Santías añadió que “en un año, si se cumplen los pronósticos, los patinetes podrán circular por el 95% de las vías madrileñas”.

Desembarco de flotas en Madrid

Las empresas del sector prevén que esta legislación se extenderá a otros ayuntamientos, lo que les permitirá llegar a más poblaciones. En el caso de Eskay, sus vehículos ya lo hacen por Madrid, Albacete, Murcia y Valencia, aunque a modo de prueba. El lanzamiento oficial de la española en la capital es inminente, aseguran.

Definen su modelo como un servicio de patinetes premium, con vehículos –alrededor de 145 desplegados en Madrid- “de alta calidad y mucho más seguros”. Además de Emilio Santías están detrás de la compañía su hermano y el presidente de la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal, Juan Jiménez.

Aunque algunas empresas como Koko han iniciado su expansión en Zaragoza, la mayoría opta por Madrid como banco de pruebas

Otra de las empresas que aterrizará en la capital es Ufo, liderada por los emprendedores españoles Mario Marín y Víctor Valencia. Pretende desplegar alrededor de 200 patinetes eléctricos durante el mes de octubre.

También apuestan por la capital porque, a su juicio, “es el campo de pruebas perfecto”. Argumentan, además, estar “en conversaciones con otros ayuntamientos españoles para poner nuestros patinetes en marcha por cualquier punto de la geografía nacional".

 

Modelo para otros ayuntamientos

Zaragoza es la ciudad escogida por la española Koko para iniciar su actividad. Cuenta con una flota de unos 200 patinetes y valoran muy positivamente sus primeros pasos, que les anima a extenderse por otras urbes, si bien, afirman “no tenemos aún decididas cuáles, pero sabemos que antes de que termine el año estaremos presentes en otros dos puntos en España".

Con un modelo ligeramente diferente, que no pasa por dejar los patinetes en las aceras de la ciudad sino en estaciones donde se pueden aparcar y recargar, Bbuho, aterrizará en la capital en unos meses, “seguramente antes de que acabe el año”, según sus previsiones.

Finalmente será también Madrid y no Valencia, como había anunciado, el destino inicial de la empresa, que modificó sus planes debido a la “incertidumbre” que genera la ausencia de una normativa clara. Justamente Valencia retiró el pasado 5 de septiembre los patinetes de la norteamericana Lime de sus calles alegando que incumplían la ordenanza municipal.

Además de las iniciativas españolas, el sector atrae a grandes compañías internacionales, como es el caso de Lime, que cuenta con el apoyo de Uber y Google, pero también la alemana Wind, la estadounidense Bird y la sueca Voi

Avance de los gigantes extranjeros

Además de las iniciativas españolas, el sector atrae a grandes compañías de movilidad urbana internacionales, como es el caso de Lime, que cuenta con el apoyo de Uber y Google, pero también la alemana Wind, la estadounidense Bird y la sueca Voi.

En el caso de Wind, Madrid también será su primer destino, con alrededor de “30 patinetes en pruebas”, señaló Gerard Sellarès, uno de los encargados de su despliegue, quién añadió que “estamos en conversaciones con Barcelona, Valencia, Bilbao, San Sebastián, Sevilla o Málaga, pero aún sin fechas cerradas”.

El precio de los patinetes, similar en todas las opciones, ronda el euro por el desbloqueo y fracciones de 15 céntimos por minuto, que se paga por la app una vez finalizado el trayecto

Bird, fundada y dirigida por Travis VanderZanden, ex director de operaciones de Lyft, también está preparado para aterrizar en Madrid, Barcelona y otras grandes ciudades, aseguran sus responsables.

Cómo funcionan los patinetes

Menos en el caso de Bbuho, que cuenta con estaciones de recarga, las compañías reparten los patinetes eléctricos por los lugares con más afluencia de las ciudades, que los usuarios desbloquean a través de una aplicación móvil.

El precio, similar en todas las opciones, ronda el euro por el desbloqueo y fracciones de 15 céntimos por minuto, que se paga por la app una vez finalizado el trayecto.

 La mayoría de las compañías ofrecen a los usuarios recoger y argar los vehículos en sus propios domicilios, con retribuciones de entre 4 y 10 euros.

Por las noches, las empresas recogen los patinetes y se encargan de cargarlos y revisar que estén en buen estado, para devolverlos a la ciudad a la mañana siguiente. Además, la mayoría de las compañías ofrecen a los usuarios cargar los vehículos en sus propias casas, con retribuciones de entre 4 y 10 euros.