Los aeropuertos de Oriente Medio, rivales cada vez más fuertes para Europa

Los aeropuertos de Oriente Medio, rivales cada vez más fuertes para Europa

Dubái, Abu Dabi, Doha y Estambul modifican los flujos del tráfico de largo recorrido

Sonsoles Vázquez

Madrid

30/05/2016 - 19:41h

Por el aeropuerto de Dubái pasaron en 2015 más de 78 millones de pasajeros.

El crecimiento de los principales aeropuertos de Oriente Medio –Dubái, Abu Dabi, Doha y Estambul- está modificando los flujos del tráfico de largo recorrido y presentando una competencia feroz a los ‘hubs’ históricos de Europa y Asia. Sus principales atractivos: una situación geográfica ideal, infraestructuras modernas –generalmente financiadas por las arcas públicas- y compañías aéreas eficaces, sostenidas también, directa o indirectamente, por sus estados accionistas.

Según la IATA, aunque en el largo radio el número de vuelos directos aumentará más deprisa que el de los vuelos con conexión, los itinerarios con escala –que actualmente representan el 45% de los desplazamientos- continuarán creciendo en valores absolutos por el aumento global del tráfico aéreo, que se va a duplicar de aquí a veinte años hasta alcanzar los 7.000 millones de pasajeros.

La asociación añade que los ‘hubs’ de Oriente Medio -esos aeropuertos en los que los pasajeros hacen escala en su viaje para coger otro vuelo con conexión hacia su lugar de destino- serán protagonistas indiscutibles, con Dubái, Abu Dabi, Doha y Estambul a la cabeza.

Nuevos entrantes

Hasta ahora, el panorama mundial estaba relativamente claro. En Europa, las compañías que en los años 90 disponían de una red internacional crearon sistemas de conexiones muy anclados en su base aeroportuaria principal (Iberia en Madrid-Barajas, Air France en Roissy, KLM en Ámsterdam, Lufthansa en Frankfurt, British Airways en Londres-Heathrow…).

Esto les permitió ir a buscar pasajeros por toda Europa para llevarlos a su base principal y aumentar así sus vuelos de largo radio. El esquema era parecido en el sudeste asiático con la rivalidad entre Bangkok, Singapur y Kuala Lumpur.

Pero con la llegada de las compañías del Golfo Pérsico – Emirates (Dubái), Etihad (Abu Dabi), Qatar Airways (Doha)- y también de Turkish Airlines, el mapa está cambiando.

Cortocircuitos a los ‘hubs’ europeos

Estas aerolíneas han producido auténticos cortocircuitos en los grandes ‘hubs’ europeos, en esos ejes que enlazan Europa con Oriente Medio, India, Asia central y del sur, Australia, y África del este y austral. De todos es sabido ya que un pasajero chino que quiere ir a África no está obligado a pasar por Europa, sino que puede transitar por el Golfo o Estambul, al igual que un americano que desee volar a la India.

El éxito de las compañías de Oriente Medio también está fragilizando a las compañías europeas, hasta el punto de obligarles muchas veces a cerrar líneas. Cuando Emirates asegura 7 vuelos diarios entre Dubái y Bangkok, y un centenar entre Europa y Dubái, las posibilidades para las compañías europeas y tailandesas de mantener sus líneas en ese eje se hunden lógicamente.  

De hecho, según confirma la IATA, actualmente el volumen de conexiones entre dos vuelos intercontinentales en el aeropuerto de Dubái es ya 3,6 veces superior a los de Londres, París y Frankfurt juntos.

Crecimiento imparable

Asimismo, según han publicado los propios aeropuertos, su tráfico siguió creciendo imparable en 2015: Dubái (+10,7%) tuvo más de 78 millones de pasajeros, consolidándose como el primer aeropuerto internacional del mundo; Abu Dabi (+17,2%) registró más de 23 millones de pasajeros; y Doha (+23%), más de 30 millones de pasajeros.

A esto hay que sumar que Estambul sigue trabajando para tener uno de los aeropuertos más grandes del mundo, con una capacidad de 90 millones de pasajeros al año de su apertura (en el primer semestre de 2018) y una capacidad final prevista de 200 millones de pasajeros. El nuevo aeródromo dará servicio a más de 350 destinos internacionales y acogerá a más de 150 líneas aéreas.

Según expertos del sector, en total, los aeropuertos de la región podrán albergar hasta 500 millones de pasajeros durante los próximos años. Otros estiman que esa cifra no es del todo realista y que la resultante se deberá al crecimiento desenfrenado del tráfico aéreo, sin perjudicar a los aeropuertos europeos.

Retos a la vista

Para los analistas, es difícil hacer pronósticos porque hay muchos elementos que intervienen en el juego. Primero, la ‘guerra’ dependerá de si los ‘hubs’ europeos podrán aumentar la capacidad de sus pistas –algo complicado por razones medioambientales-, y mejorar la calidad de sus servicios y competitividad para enfrentarse a los de Oriente Medio.

En segundo lugar, también influirá el juego de alianzas en el cielo. Por ejemplo, la alianza firmada a principios de este año entre la americana Delta, la europea Air France-KLM y la india Jet Airways constituye un buen blindaje contra las compañías del Golfo para seguir haciendo pasar los flujos de tráfico entre Estados Unidos e India por Europa. Lo mismo sucede con la alianza entre Air France-KLM, China Eastern y Southern para hacer transitar a los pasajeros chinos que van a África a través de Paris.

Asociaciones estratégicas

Sin embargo, la capacidad de algunas compañías del Golfo para sellar alianzas tampoco se queda corta. Por ejemplo, con su asociación estratégica con Qantas, Emirates ha logrado que la compañía australiana transfiriera su ‘hub’ internacional de Singapur a Dubái. Asimismo, si Etihad continúa con su modelo de rondas de financiación junto a otras aerolíneas, conseguirá llevar más tráfico hacia Abu Dabi.

Por último, la rivalidad entre los ‘hubs’ también dependerá de la capacidad de las compañías de Oriente Medio para desarrollar su red; es decir, para resistir los embates de Europa y Estados Unidos que desean congelar o restringir la obtención de nuevas autorizaciones de vuelos.