Los peajes portugueses frenan a los españoles

Los peajes portugueses frenan a los españoles

El coste para acceder al destino luso por carretera echa atrás a los turistas nacionales, quienes tienen que adquirir también una tarjeta prepago asociada a la matrícula. Ambos gobiernos estudian alternativas para el verano

Carretera A22 que une España y Portugal
Los peajes para viajar por carretera a Portugal traban el consumo de los españoles, hasta el punto de que han dado el cambiazo al país vecino, por destinos nacionales donde no hay que pagar tasas a la entrada. En los cinco primeros meses del año --incluido el periodo más fuerte de Semana Santa--, las reservas de los turistas en los hoteles portugueses han caído una media del 22%, según datos de la Asociación de Hotelería de Portugal (AHP).

El Gobierno luso justifica los nuevos peajes por la necesidad de reducir la deuda de la empresa pública que gestiona las carreteras del país y ayudar así a rebajar el déficit estatal, como le exigen las condiciones del rescate financiero firmadas.

Sin embargo, para el sector turístico, la entrada por tierra es la más importante. Más del 60% de los viajes de los españoles al país se hacen por carretera. En concreto, el 55,7% de los desplazamientos se efectúan en vehículo particular y el 5,8% en autobús. El 38,5% restante eligen el avión.

“La reducción del turismo español hasta la Pascua ha sido notoria y muy visible en los establecimientos, motivada principalmente por la imposición de los peajes que se hizo efectiva a comienzos de año y que se suma a que la gente tiene menos dinero”, explica la presidenta ejecutiva de la AHP, Cristina Siza.

Toma de contacto “negativa”


Para colmo de males, los conductores de vehículos extranjeros deben adquirir previamente una tarjeta prepago asociada a su matrícula o alquilar un dispositivo de lectura para acceder a estas vías sin ser multados. Este procedimiento origina largas colas en los diferentes puntos de entrada al destino, ya que el sistema no está “bien preparado”, asegura Siza.

El aparato cuesta 27,50 euros y se puede comprar en áreas de servicio de las autovías afectadas y en oficinas de correo. El dinero por alquilar el dispositivo de lectura se reembolsa al viajero, según Siza. Aunque para ello es obligatorio devolverlo en perfecto estado y en la misma oficina que se adquirió.

Por su parte, el presidente de la AHP, Miguel Júdice, reconoce que “hay que evitar que el primer contacto con el país sea negativo”, ya que considera que “Portugal no puede mantenerse sin turismo”.

Solución de cara al verano

Ante el problema tecnológico y la inminente disminución de españoles, se están buscando alternativas para agilizar el proceso. El gobierno español y el portugués estudian otras máquinas que estarán listas a final mes, con el objetivo de evitar la aglomeración de coches en las fronteras, adelanta la asociación.

La A22, próxima a Andalucía y que da entrada a la zona turística del Algarve, es una de las vías que el Ejecutivo luso convirtió en autopistas de pago el pasado diciembre. Su coste son 11,6 euros. La A23, que atraviesa diferentes puntos como el Alentejo, tiene un impacto económico de 19,3 euros.