Madrid, Valencia y BCN acorralan al patinete eléctrico compartido

Valencia retiró ayer los patinetes de Lime de sus calles. EFE.

Madrid, Valencia y BCN acorralan al patinete eléctrico compartido

Valencia retiró ayer los patinetes de la marca Lime de sus aceras por incumplir la ordenanza municipal

La irrupción de empresas tecnológicas y sus nuevas propuestas de movilidad compartida generan debate en las grandes ciudades. Tras la llegada de coches, motos y bicicletas, ahora son los patinetes eléctricos quienes están en el foco del debate. Afrontar su regulación en urbes ya colonizadas por estos vehículos es el próximo reto de Madrid, Barcelona o Valencia.

La movilidad del futuro será autónoma, eléctrica y compartida. Si para disfrutar de los vehículos autónomos probablemente tengamos que esperar, los eléctricos y compartidos ya son una realidad en muchas ciudades españolas. Su irrupción, más rápida que la adaptación de las normativas, genera ya las primeras fricciones entre administraciones y empresas.

El ayuntamiento de Valencia retiró ayer los patinetes eléctricos Lime, tecnológica fundada en San Francisco y participada por Google y Uber, de sus aceras

Madrid, Valencia y Barcelona mueven ficha

El ayuntamiento de Valencia retiró ayer los patinetes eléctricos Lime, tecnológica fundada en San Francisco y participada por Google y Uber, de sus aceras. Un día antes anunciaron la medida como respuesta a la entrada de la empresa sin la licencia explícita que la ciudad requiere para realizar este tipo de actividad económica.

El problema, según la concejal de protección ciudadana, Anaïs Menguzzato, no es con el patinete eléctrico, puesto que “Valencia es una ciudad ecológica”. El problema es que Lime no solicitó la licencia correspondiente, dando por sentado que las aceras son un espacio libre sin restricciones para dejar sus patinetes.

La concejalía de hacienda valenciana estudia implantar una tasa para los servicios de sharing de vehículos vinculados a las plataformas tecnológicas por ocupación del espacio público

Eso fue lo que originó la activación del artículo 12 de la Ordenanza de Ocupación de Dominio Público. Así, además de la retirada de los vehículos repartidos por la ciudad habrá una multa de 750 euros por ocupación del espacio público, que se añade a los 122 euros generados como consecuencia de la recogida y transporte, más 1,05 euros de depósito por día.

La concejalía de hacienda estudia, además, implantar una tasa para los servicios de sharing de vehículos vinculados a las plataformas tecnológicas por ocupación del espacio público, con una filosofía similar a la que grava las terrazas de bares y restaurantes.

Patinete eléctrico Lime. EFE.
La nueva normativa madrileña hará obligatorio el uso del casco en patinete eléctrico. EFE.

Rutas turísticas en patinete eléctrico

Por su parte, la Guardia Urbana de Barcelona también comenzó a retirar los patinetes eléctricos de sus calles. La empresa afectada en este caso es la alemana Wind y el argumento es que se permiten en la ciudad solo los vehículos acompañados por un guía (esto es, que realicen rutas turísticas).

En la ciudad, la Ordenanza de Movilidad promulgada por Ada Colau deja claras las restricciones: Barcelona considera los patinetes una buena fórmula para realizar rutas turísticas, pero no como transporte público, lo que coincide más con la pretensión de las empresas.

Madrid pondrá en marcha el 15 de octubre un nuevo Plan de movilidad urbana que establece condiciones muy estrictas de circulación a los patinetes

Nuevo Plan de Movilidad de Madrid

El caso en Madrid es diferente; de momento no impide el uso económico de los patinetes, por lo que las empresas pueden dejar los vehículos en la calle (y los de Lime se ven cada vez más).

Sin embargo, a partir del 15 de octubre y la entrada en vigor del nuevo Plan de movilidad, las condiciones se endurecerán. La nueva ordenanza, que persigue alcanzar una capital más transitable y limpia, acorrala al sector de la movilidad compartida, según denuncian las empresas afectadas.

En lo que se refiere al patinete eléctrico, el nuevo plan dibuja un mapa de calles sobre las que pueden y no circular. Podrán hacerlo por ciclocalles, carriles bici protegidos y pistas bici, y por las calzadas de calles residenciales con velocidad señalizada limitada 20km/h, así como por las aceras bici y sendas bici.

Las normativa madrileña excluye la circulación de patinetes eléctricos por determinadas calles del centro y carriles bici no señalizados, así como zonas ajardinadas y aceras

En el caso de los patinetes eléctricos que alcanzan hasta 30 km/h, pueden circular, además, por calzadas de calles integradas dentro de las llamadas zonas 30, en las que existe una coexistencia entre vehículos y peatones.

Las normas excluyen así determinadas calles del centro y carriles bici no señalizados, así como zonas ajardinadas y aceras.

Las empresas denuncias trabas

Otra de las trabas se relaciona con el uso del casco, que será obligatorio (cuando no lo es, por ejemplo para los usuarios de BiciMad) y que genera un problema importante sobre dónde dejar la protección cuando el patinete no esté en uso.

Las empresas denuncian la supuesta contradicción entre los discursos oficiales, que abogan por ciudades más limpias y una movilidad más eficiente, y las normativas que diseñan que, en la práctica, les expulsan de la actividad

Por último, el aparcamiento, que no estará permitido en las aceras, al considerar la DGT estos vehículos como ‘juguetes’. La única empresa que ya opera en Madrid, Lime, recoge por las noches todos los patinetes para recargarlos y los devuelve de nuevo a las aceras de madrugada. Entre usos, están aparcados en las calles.

Las empresas denuncian la supuesta contradicción entre los discursos oficiales, que abogan por ciudades más limpias y una movilidad más eficiente, y las normativas que diseñan que, en la práctica, les expulsan de la actividad.