Ryanair entra en pérdidas

Ryanair entra en pérdidas

Cierra en negativo por la menor facturación, a pesar de que la clientela subió, y la depreciación de libra esterlina

La aerolínea que inventó el modelo low cost perdió 35 millones de euros durante el primer trimestre de su año fiscal (octubre-diciembre). Los números rojos llegaron a Ryanair a pesar de que el tráfico de pasajeros creció un 6%, hasta los 18 millones de clientes. La empresa que dirige el excéntrico Michael O’Leary asegura en un comunicado que el resultado está en la senda de las previsiones. De este modo, espera cerrar el año con un beneficio de 520 millones de euros.

El desfase en el primer parcial del ejercicio se debe “exclusivamente” a una caída del 9% del precio medio de la tarifa y a la devaluación de la libra esterlina. En concreto, Ryanair explica que los pasados meses lanzó una promoción de billetes más baratos para “estimular el tráfico en todos los mercados”. Por este plan, la clientela mejoró el 6%. Este aumento generó un 13% más de ingresos auxiliares; es decir, ventas a bordo, recargos por equipaje o suplementos de embarque con prioridad.
 
 
El trimestre en pérdidas de los irlandeses coincide con la introducción de mejoras en el servicio
 
“Los ingresos auxiliares crecieron significativamente más rápido que el tráfico de pasajeros debido a la fuerte demanda de asientos con reserva por parte del cliente, de la prioridad de embarque y a la subida de las tasas de las tarjetas de crédito”, agregó O'Leary desde Londres. Según el directivo, la aerolínea ha reaccionando con reflejos a los cambios que atraviesa el sector, como demuestra el giro que está experimentado Ryanair en áreas como el del servicio al cliente, uno de sus puntos débiles durante años.

El primer parcial del ejercicio de Ryanair empezó con la mayoría de prácticas que los clientes consideran un abuso ya eliminadas. A partir de ahora, O’Leary pretende captar más viajeros con ofertas orientadas al tráfico de negocios. En esa disputa se encontrará de bruces con Vueling y easyJet. Ambas aerolíneas, particularmente la filial de IAG, tienen muy madura esa tipología de ofertas. El trimestre en pérdidas de los irlandeses coincide con la introducción de mejoras en el servicio, como la posibilidad de llevar un segundo bulto de mano gratis, acceso a una nueva página web de uso más fácil o los ‘vuelos silenciosos’.

Sin tener en cuenta el gasto en combustible, los costes por unidad cayeron un 9%. El desfase fue de 964 millones, apenas cinco millones menos que en 2012.