Sevilla recibe al primer avión solar que cruza el Atlántico

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Sevilla recibe al primer avión solar que cruza el Atlántico

El Impulse II tardó casi tres días en atravesar el océano desde Nueva York. Su viaje demuestra que es posible crear aeronaves que funcionen con energías renovables

Cerodosbé

Barcelona

23/06/2016 - 11:08h

“¡Good morning Sevilla!” gritó el piloto suizo Bertrand Piccard al bajar del Impulse II en el aeropuerto San Pablo, en la capital andaluza, y saludar a su familia. A sus espaldas estaba el primer avión que logró cruzar el Atlántico Norte impulsado por la energía solar, en un vuelo sin escalas que ha durado dos días, 23 horas y 10 minutos desde que salió de Nueva York.

Esta era una de las etapas más difíciles de la vuelta que Piccard está dando alrededor del mundo con su avión solar. El cruce del océano tuvo una extensión de 6.300 kilómetros, y además de su duración, el desafío era poder enfrentar a las condiciones meteorológicas y el intenso tráfico aéreo que cruza la región.

Este es el primer avión que logra unir América con Europa con tecnologías limpias y sin emisiones. Si bien abre la puerta a que en el futuro puedan construirse aviones solares, todavía queda mucho camino por recorrer.

Un modelo para potenciar el uso de las energías limpias

Es que el Impulse II es un prototipo concebido para ahorrar todo el peso posible y captar la mayor cantidad de energía. Sólo tiene capacidad para un tripulante, fue construido en fibra de carbono y su peso es similar al de un automóvil vacío. Cuenta con una envergadura de ala de 64 metros (mayor que la de un Boeing 747), para poder desplegar las 17.248 células solares que alimentan sus cuatro motores eléctricos. Su conducción, además de la pericia técnica, requiere mucha paciencia: su velocidad es de 45 a 55 kilómetros por hora, mientras que un avión comercial vuela a 900 kilómetros por hora.

Pero el gran logro de la aeronave es su eficacia: en su viaje pierde un 7% de energía, mientras que un coche desperdicia un 70%.

La siguiente etapa del Impulse II será llegar hasta algún punto del Mediterráneo oriental, y de allí, poner rumbo hacia Abu Dabi, en los Emiratos Árabes Unidos, desde donde partió en marzo de 2015.