Viaje por los mapas de metro del mundo

Portada de Atlas de metros del mundo

Viaje por los mapas de metro del mundo

El periodista y consultor Mark Ovenden presenta una colección de más de 300 mapas de metro y transportes urbanos de todo el planeta

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

27/01/2017 - 21:41h

Hasta los más expertos viajeros siempre consultan el mapa de metro. Ya sea porque tienen que desviarse de su trayecto habitual, o porque están distraídos y contemplan ese cruce de líneas, puntos y leyendas como quien mira una fotografía familiar en la casa.

Cada día más de 250 millones de personas usan un transporte público masivo en las grandes ciudades del mundo. Hablamos de metro, trenes ligeros, monorrieles, tranvías, y eso que no se incluyen a los miles y miles de líneas de autobuses que cruzan las ciudades y conectan a núcleos urbanos más pequeños.

Todos ellos necesitan un mapa para que los usuarios puedan guiarse y llegar a destino. ¿Cómo presentar un diseño limpio, informativo, que tenga en cuenta las proporciones de una ciudad y sus alrededores, así como sus accidentes geográficos?

Mark Ovenden presenta, en su Atlas de metros del mundo (Nórdica libros y Capitán Swing), una colección de más de 300 mapas de un centenar de ciudades, donde además de metros, también se encuentran la cartografías de otros medios de transporte como tranvías o metros ligeros.

El punto de partida tiene que ser Londres. The Tube, su metro, no es el más largo, ni el más elegante ni el que cubre la mayor trama urbana. Pero es el que ha marcado la tendencia en este transporte, y una de las puntas de lanza de su reconocimiento ha sido por el diseño de un mapa del metro legible.

El mérito corresponde a Henry Beck, un desconocido delineante del metro que se inspiró en los circuitos eléctricos para diseñar un mapa claro, con las líneas en colores y sus conexiones, y que sacrifique la escala geográfica en aras de una mayor limpieza gráfica.

Su diseño fue imitado por todo el mundo, y al día de hoy Londres sigue usando sus ideas, aunque con ligeros retoques.

El libro de Ovenden se divide en cuatro zonas, tal como los cuadros tarifarios de una gran urbe: en la primera se presentan las redes de transporte de los metros más importantes del mundo, como Barcelona, Pekín, Tokio, Paris, México, Nueva York o Moscú, entre otras.

Las otras zonas van pasando por ciudades y redes menos importantes, o que en vez de metro cuentan con otros sistemas de transporte; y cada núcleo urbano presenta, en la parte superior, información a golpe de vista sobre su extensión, fecha de apertura, estaciones cantidad de usuarios.

mapa metro china

El Atlas descubre la evolución urbanística (y gráfica) en los metros del mundo

En las urbes más destacadas, además del plano actual, se enseña cómo fueron los primeros diseños y su evolución, e inclusive, bocetos de diseños futuros cuyas autoridades del transporte están estudiando, como el gigantesco mapa que debería abarcar las 50 rutas de la hipotética expansión del metro de Beijing.

Los amantes del diseño estarán de parabienes comparando cómo ha sido la evolución gráfico, y se agarrarán la cabeza cuando vean lo intrincados y complejos que podían ser los planos de principios de siglo, como los de la red de transportes de Filadelfia, que ni el más experto podía dilucidar dónde comienza y termina cada línea; similar al alambicado diseño de Berlín de 1931, que incluía todas las calles y accidentes geográficos de la capital alemana.

Pero tampoco hace falta viajar mucho en el tiempo: también se incluye el polémico diseño de Rafael Sañudo de 2007 para el metro de Madrid, que tras la polémica por su geografía distorsionada, al final fue reemplazado por el actual.

Madrid plano metro 2007

Barcelona planteó una línea circular del metro que nunca se construyó

Recorriendo los mapas de los metros del mundo surgen varias curiosidades, como el sistema de íconos que tiene el metro de México para identificar las estaciones (cuando se construyó en 1969, el 25% de la población era analfabeta); o que en Singapur las líneas tienen un número diferente en cada cabecera, para reconocer más fácilmente el sentido del trayecto.

Más cerca, los barceloneses podrán descubrir el diseño del primer tercio del siglo XX, que planteaba un metro que atraviese el Montjuïc hasta el puerto, y una línea circular con estaciones como Don Bosco (Sarrià), Parque (Ciudatella), San Juan (cerca de Verdaguer) y Jardines (no muy lejos de Diagonal), que jamás llegó a realizarse.

La obra de Ovenden es para comparar gráficos, analizar la expansión del transporte urbano en el mundo, y ver cómo las autoridades comunales resuelven el problema de su expansión unificando eficacia con criterios sostenibles. Eso sí, por su tamaño y medidas, no es un libro recomendado para leer de pie en el metro.