Un nuevo hotel 'slow' reconciliará a turistas y vecinos en Barcelona

Un nuevo hotel 'slow' reconciliará a turistas y vecinos en Barcelona

Casa Bonay abrirá a principios de año como alojamiento abierto a la ciudad

Ignasi Jorro

Barcelona

27/10/2015 - 21:11h

La aplicación canalizará el tráfico turístico de Barcelona.

Un nuevo hotel 'slow' aspirará a reconciliar a turistas y vecinos en Barcelona. Casa Bonay abrirá a principios de 2016 como propuesta alojativa sofisticada, pero abierta a la ciudad. El establecimiento tendrá 67 habitaciones y un espacio abierto en la planta noble, además de negocios de productores locales que invitarán a los vecinos a entrar.

El proyecto para abrir el establecimiento en el número 700 de la Gran Vía lo pilota Inés Miró-Sans, con experiencia en el hotel Omm de la ciudad condal, el ACE de Nueva York y Hotusa. "Será un hotel democrático. Sí, habrá turistas en las plantas superiores, pero en las inferiores reuniremos a talento de la ciudad", explica a 02B

Quirúrgica

La Casa Bonay nace de una intervención con bisturí en un edificio del siglo XIX. "Hemos preservado todo lo que hemos podido. Todas las habitaciones tendrán luz natural y respetarán la identidad del edificio", abunda la emprendedora. El resultado lo firmará el gabinete de interiorismo Studio Tack de Nueva York. 

El resto de intervenciones también han sido al detalle. "Habrá un director de Calidad. Habrá elementos del hotel hechos a medida, y las amenities del baño serán hechas a mano. Tenemos en cuenta lo que hay detrás de cada concepto". 

Ocho años 

En plena vorágine hotelera en Barcelona, la propuesta boutique de Casa Bonay quiere despuntar por mimar cada idea. El café de la planta baja lo regirán los gestores del Satan's Coffe Corner, uno de los más trendy de la capital catalana. El espacio lindará con la segunda pata de Mother's, la que fuera la primera tienda de jugos prensados de Barcelona. Además, habrá oferta gastronómica y espacios para reposar.

Casa Bonay nace de una conjugación de capital privado y apalancamiento bancario. El inmueble es propiedad de una familia barcelonesa, y sus gestores llevan ocho años gestando un concepto que quiere ser disruptivo en un mercado ya saturado.