Los tesoros de Sant Joan de les Abadesses

Conjunto monumental de Sant Joan de les Abadesses, que presentan los estilos románico, gótico y renacentista. / Fotos: Jordi Canals

Los tesoros de Sant Joan de les Abadesses

El monasterio y el palacio de este pequeño pueblo del Ripollés permiten sumergirse en las historias y leyendas del norte de Cataluña

Jordi Canals

a4passes

BARCELONA

08/04/2017 - 06:00h

Gracias a un encuentro de blogueros organizado por Adriana (Sugar Palace) y Álvaro (Bits de Sabor) pudimos descubrir los encantos de Sant Joan de les Abadesses, un pequeño pueblo en la comarca del Ripollés, en la provincia de Girona.

Cuando se llega, lo primero que llama la atención es su famoso puente viejo. Es una estructura gótica construida en las bases de un antiguo puente románico, pero en rigor de la verdad, lo que se contempla es una reconstrucción realizada en 1976, porque el puente original fue dinamitado en la Guerra Civil.

El famoso monasterio de Sant Joan de les Abadesses también pasó por un momento de destrucción, cuando sufrió importantes daños por un terremoto en 1428, que también ocasionó graves perjuicios a la villa.

Dos monumentos en excelente estado de conservación

Pero tanto el monasterio como el palacio de la abadía se presentan tan bien conservados gracias a las restauraciones que se realizaron en el siglo XX. Este palacio atravesó diversos períodos de reformas, que comenzaron en el siglo XIV, y en el siguiente se levantaron su pequeño claustro y se montaron los diversos elementos góticos que lo adornan.

Cuando desaparece la figura del abad el lugar entra en decadencia, y este proceso se acentúa con la desamortización de Mendizábal en 1836, en la que numerosos bienes eclesiásticos pasaron a manos del gobierno español.

Desde entonces, el palacio pasó a ser escuela, ayuntamiento, prisión y cuartel. El edificio, muy recuperado, acoge hoy la oficina de turismo y el Centro de Interpretación del Mito del Conde Arnau, que explica la trágica historia del noble catalán que, por sus pecados, es condenado a cabalgar por toda la eternidad en un caballo que escupe fuego por su boca.

El monasterio cuenta con una interesante amalgama de estilos

El monasterio presenta una mezcla de estilos que se han ido adaptando a las tendencias artísticas de cada momento. La iglesia fue consagrada a mediados del siglo XII, motivo por el que presenta un elegante estilo románico. El claustro del monasterio es de estilo gótico (siglo XV) y en su momento tenía un pozo en el centro; que por las dudas siempre estaba semi clausurado por temor a las supersticiones relacionadas con el Conde Arnau.

En el lugar también se encuentra un edificio adosado de estilo renacentista, y la capilla de la Mare de Déu dels Dolors, con una cúpula de estilo barroco. Del interior de la iglesia destaca el conjunto escultórico del Santísimo Misterio, de estilo románico, y el único de su tipo que se conserva in situ en todo Cataluña.

Después de la visita al conjunto se recomienda dar un paseo por la villa y sus alrededores para conocer su vertiente más gastronómica: queserías, hornos, tiendas o carnicerías que ofrecen un abanico de productos de calidad y proximidad que fue un placer probarlo.

La Barricona presenta auténticos manjares de cercanías

En nuestro caso la comida fue en La Barricona, en Ripoll; un restaurante situado en una antigua masía y que ofrece un espacio rústico y acogedor. Aquí presentan productos de proximidad y sus menús semanales dependen del mercado, de la temporada y de los productores locales.

La Barricona es un proyecto cooperativo; su apuesta por la autogestión del trabajo y la soberanía alimentaria sueño la clave de su éxito. Ellos se definen como ‘traficantes de comidas’ y, hay que decirlo, de esto saben mucho. Una opción excelente si queréis comer bien con un servicio muy agradable.

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