Recuerdos de una Barcelona que ha desaparecido

La Sagrada Familia hacia 1930, donde sólo se había edificado la Fachada del Nacimiento y cuatro torres. / Fotos: Barcelona Desapareguda

Recuerdos de una Barcelona que ha desaparecido

Barcelona Desapareguda refleja, en cientos de imágenes, la vida y el ritmo de una ciudad que ha cambiado radicalmente en un siglo y medio

Juan Pedro Chuet-Missé

BARCELONA

29/04/2017 - 06:00h

Giacomo Alessandro estaba enamorado de Barcelona. Este joven arquitecto de Cerdeña había ganado una beca para estudiar en la capital catalana en 2009, y regresó dos años más tarde para realizar un máster en la Universitat Politécnica de Cataluña.

Para Alessandro, la ciudad giraba en torno a su edificio más emblemático: la Sagrada Familia. Alquiló un piso frente al templo y cada día realizaba innumerables fotos de la iglesia diseñada por Antoni Gaudí. Su pasión combinada por la fotografía, la arquitectura y la historia lo llevó a crear en Facebook la página Barcelona Desapareguda, que ya cuenta con más de 76.000 seguidores, y un perfil en Instagram con 23.000 adherentes.

Su historia no terminó bien: en 2015 a Alessandro le diagnosticaron leucemia y murió pocos meses más tarde, en marzo del 2016. Sus amigos Angelo Ledda, Cesc Cornet y Umberto de Martini decidieron que su gran trabajo de arqueología fotográfica no quedaría solo en las redes. Y junto con el Ayuntamiento de Barcelona un año después editaron el libro Barcelona Desapareguda, un contundente volumen de 300 páginas con cientos de fotos que habían sido recopiladas por este arquitecto.

Santa Creu
Hospital de la Santa Creu i Sant Pau. Foto: Frederic Ballell Maymí (Arxiu Fotogràfic de Barcelona)

También cabe mencionar a otra persona clave en esta historia: Jorge Álvarez, quien trabajó codo con codo con Alessandro en la selección, investigación y verificación de la información que despliega cada toma. Además, le cedió al arquitecto italiano su valiosa colección particular.

El importante acervo fotográfico fue donado por particulares, así como también se ha nutrido de los valiosos fondos y averiguaciones del Arxiu Fotogràfic del Centre Excursionista de Catalunya, el Museo d’Història de Barcelona, el Museu Frederic Marès y la Reial Acadèmia Catalana de Belles Arts.

Viaje a la ciudad que ya no existe

El libro no muestra las fotografías por criterios de popularidad o subidas como se exhiben en Facebook o en Instagram, sino que viaja por bloques temáticos para descubrir la vida cotidiana de los últimos 170 años en Barcelona.

Hay tomas de elegantes parejas por el Paseo de Gràcia que comenzaba a levantar sus primeros palacetes y de las familias humildes que residían en las barracas del Camp de la Bota (actual Fòrum) o el Somorrostro (en la playa de Bogatell). Se ven oficios y actividades que han quedado en la historia, como un organista en la plaza de San Agustí, y una ciudad con numerosos carruajes impulsados por caballos.

Gran de Gracia a principios de siglo
Gran de Gracia a principios de siglo

El libro es testigo de las transformaciones que ha pasado la capital catalana. La Sagrada Familia eleva sus torres en unos terrenos donde apenas se levantan sencillas casas de clase media. Se puede descubrir el hermoso parque de los Campos Elíseos en 1860, que sería derribado para dar paso al proyecto del Eixample de Idelfons Cerdà. Otro sitio emblemático que pasó por la picota era el Hotel Colón, frente a Plaza Cataluña, que traía recuerdos incómodos al gobierno franquista y ordenó su derribo en 1941, para levantar la actual sede del Banco Español de Crédito.

Esta Barcelona desaparecida muestra cómo la avenida Tibidabo y las Tres Torres eran zonas más rurales que señoriales; descubre a la pequeña casa donde vivía el verdugo medieval junto a la capilla de Santa Ágata, en la Plaza del Rey; recuerda cómo disfrutaban los barceloneses del mar en una ciudad que daba la espalda al Mediterráneo; y enseña algunas masías de Horta que han sido fotografiadas antes de ser derribadas.

Alessandro había trabajado, sin pretender cobrar un euro, con una pasión que se acercaba a la obsesión. Podía pasar horas retocando e investigando los orígenes de una imagen. Dos horas antes de morir, realizó su último posteo en las redes sociales. Un año después, este libro hace justicia a su trabajo.

Park Guell 1910
Gran via y paseo de Gracia 1870
paralel 1913
Plaza Cataluña 1920
Somorrostro 1915
chiringuitos barceloneta