La economía colaborativa irrumpe en la cultura

Diferentes plataformas ponen en contacto a anfitriones y artistas para organizar eventos sin intermediarios.

La economía colaborativa irrumpe en la cultura

Aplicaciones como Artery, Sofar o Sofaconcerts, similares a Airbnb, permiten contratar servicios de artistas en veladas íntimas

Lleva a un pianista a tu casa. Invita a tus amigos. Prepara palomitas. Aplicaciones como Sofar, Sofaconcerts o Artery funcionan como negocios de economía colaborativa para organizar todo tipo de conciertos saltándose a los grandes organizadores de eventos y democratizando la cultura.

El objetivo es claro: trasladar la cultura al salón de casa –o al jardín, o la azotea, va en gustos del cliente-. Con precios ajustados, entre amigos, y con sonidos y artistas reales.

Estas plataformas ofrecen sesiones privadas por precios infinitamente inferiores a los de conciertos o musicales del circuito tradicional

Contrata a un pianista

A través de plataformas online, iniciativas como Sofar, Sofaconcerts o Artery ponen en contacto a particulares con músicos y otros artistas y funcionan como una especie de Airbnb para interesados en la cultura. De este modo, cualquier persona, registrándose como anfitrión, puede diseñar una velada perfecta con música, lecturas, cenas o debates.

Mientras ya hay quien las define como plataformas de cultura colaborativa, al estilo de las de home sharing o car sharing, lo cierto es que ofrecen sesiones privadas por precios infinitamente inferiores a los de conciertos o musicales del circuito tradicional.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Songs from a barn? Sounds SOFAB! 😆 That's why our @sofarsoundsindy team didn't think twice when they were presented with the opportunity to host a #SofarSounds gig at the barn in the historic @mustardseedgardens. Established in 1835, Mustard Seed Gardens was originally a family-owned farmstead. It has since been restored into an enchanting event venue in the heart of Indiana. ... Could it get any more magical?! ✨✨⠀ .⠀ 📸: @marshallmoviemaker⠀ 🎶: @jakeschlegelmusic⠀ .⠀ .⠀ .⠀ #sofarvenues #indianapolis #indiana #venuegoals #magical #enchanting #beautiful_places #wonderful_places #barn #mustardseedgardens #noblesville #livemusic #secretgig #secretshow #liveshow #acoustic #unplugged #popupgigs #popupconcert #discoverindiana #exploreindiana #travelindiana #magicalplace #magicalplaces #ourhappyplace #exploremore #travelmore #beautifulplaces #beautifuldestinations

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Así, Artery o Sofar ofrecen conciertos con precios entre 10 y 15 euros por persona, muy lejos de los grandes espectáculos de Bruno Mars, Taylor Swift o los Rolling Stones, que cuestan una media de 82 euros, según cifras de la empresa de investigación de mercado Pollstar.

Los artistas ganan en control

El rapero Chris Carr, que participó en más de 50 espectáculos de Artery, alabó en declaraciones a la agencia alemana de prensa DPA la autonomía que estas plataformas ofrecen a los artistas, ya que pueden reservar ellos mismos sus actuaciones, evitando a los gestores de eventos, agentes y promotores y, especialmente “viendo a dónde va todo el dinero”.

Artery, creada hace más de ocho años, está presente en más de 30 países, además de los EEUU y Canadá. Sofar, por su parte, funciona en más de 400 ciudades de los siete continentes

La irrupción de estas compañías, como ya sucedió con Airbnb y Uber frente a los profesionales de la hotelería y el taxi, pilló desprevenidos a los intermediarios de la industria cultural.

“Con Artery se gana más que actuando en salas pequeñas y populares”, señaló Ian Sims, cuyo nombre artístico es Run Child Run. “Los bares piden mucho dinero y no dan nada pese a que venden muchas bebidas”, añadió.

Popularización a través de internet

Artery, creada hace más de ocho años, está presente en más de 30 países, además de los EEUU y Canadá. Sofar, por su parte, funciona en más de 400 ciudades de los siete continentes, según sus datos.

Artery se lleva el cinco por ciento de los ingresos, el resto se lo reparten entre anfitriones y artistas

La idea de estas actuaciones personales no es nueva, señaló el confundador de Artery Vladic Ravich, sino que “existe desde que se descubrió el fuego”. Sin embargo, internet permite ahora la interacción directa entre artistas y anfitriones evitando a los intermediarios profesionales.

 

Artery se lleva el cinco por ciento de los ingresos, el resto se lo reparten entre anfitriones y artistas. Al igual que ocurre con Airbnb, que permite alojarse en todo tipo de sitios -desde una casa barco a un loft de lujo-, son los propios organizadores los que deciden cómo y dónde se desarrollan las veladas.

Sin escenarios, técnicos de luces o efectos de sonido, el principal activo de estos conciertos es la intimidad, la apariencia de disfrutar de un concierto en casa con amigos. La misma argumentación de Airbnb, que vende experiencias con locales como si fuera amigos.

Sin embargo, el confundador de Artery se desmarcó de otras plataformas como Airbnb y Uber. No se puja por valoraciones o precios baratos, “lo que importa es la comunidad” aseguró. La cultura de vuelta al hogar.