El placer de viajar en el tiempo con globos terráqueos antiguos

Una decena de globos de los siglos XVII y XVIII, como este de 1723, se puede ver online. Foto: British Library

El placer de viajar en el tiempo con globos terráqueos antiguos

La British Library ofrece viajes en 3D y con realidad aumentada por globos construidos entre los siglos XVII y XVIII

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

15/04/2020 - 14:41h

Los mapas antiguos atraen porque invitan a viajar no solo en el espacio sino también en el tiempo. Y más fascinante quizás sean los globos terráqueos, que permiten tener una representación más realista de países y continentes. Algunos de los más longevos ahora pueden explorarse desde el móvil y el ordenador gracias a la digitalización de la British Library.

Los globos terráqueos que tienen varios siglos de existencia son intocables, guardados bajo siete llaves: debido a la fragilidad de su estado, no aceptan que cientos de manos lo estén manipulando. Por ello mismo, su escaso número los convierten en apreciados tesoros históricos solo al alcance de investigadores y expertos.

Globos antiguos al alcance de la mano

La British Library atesora nada menos que 150 ejemplares, que van desde el 1600 al 1950. Y diez de ellos ya se pueden ver con lujo de detalle cómodamente sentado en el sofá; aunque el plan es poder digitalizar unas 30 unidades.

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La digitalización fue un complicado proceso técnico. Foto: British Library

La digitalización fue un complicado proceso técnico. Foto: British Library

Los visitantes que entren en la web de esta prestigiosa biblioteca británica pueden dar vueltas y vueltas a los globos como si lo tuvieran a centímetros. Se puede rotar en cualquier sentido, y con el zoom es posible explorar detalles de países y regiones como se conocían hace siglos atrás.

Los globos digitalizados por la British Library son de los siglos XVII y XVIII

Los mapas se visualizan con la aplicación de realidad aumentada Sketchfab, y se puede configurar para ver con gafas especiales con el móvil, para sentir que el globo está flotando al alcance de la mano.

 

Un proceso complejo

La digitalización fue un complicado proceso técnico y logístico. Debido al delicado estado de los globos había que tener un cuidado extremo en su manipulación, y que los focos no perjudiquen su estructura de papel o madera pintada.

En algunos casos, hubo que realizar 1.200 fotografías para tener armado un modelo en tres dimensiones. Y luego retocar las imágenes para que sean legibles, que los años han sido duros con algunas piezas.

Algunos globos para sorprenderse

Entre las maravillas cartográficas que se pueden ver se encuentra un globo de las constelaciones, creado por el holandés William Janszoon Blaeu en 1602, donde la descripción científica va de la mano del arte, como el dibujo de un dragón para representar a Draco y la de un cisne con sus alas desplegadas para la de Cygnus.

 

En este caso, lo llamativo es que tiene detalles que solo eran apreciables en esa época, como la inclusión de una supernova que había sido observada por el cartógrafo dos años antes.

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Otra joya es un globo de bolsillo, una pequeña representación del planeta que fue muy popular entre la burguesía de Gran Bretaña y los Países Bajos entre los siglos XVII y XVIII. En este caso, grafica las rutas de los navegantes Sir Francis Drake y Thomas Cavendish, y perteneció a Joseph Moxon, un fabricante de estos elementos que trabajaba para el rey Carlos II de Inglaterra.

 

Un globo con constelaciones muestra una supernova en la constelación de Cygnus (el cisne), que fue visible a principios de 1600

También se puede ver cómo en el globo de Richard Cushee de 1730 la península de California figura como una isla separada de Norteamérica.

Es imposible quitar la mirada a la elegancia de las figuras de las constelaciones del globo de Thomas Tuttel del 1700 (a pesar de que algunas son poco legibles por el desgaste del tiempo) o el de JG Doppelmayr de 1728, en el que la mitad de Canadá no existe porque todavía faltaba más de un siglo y medio para descubrir el Paso del Noroeste que permitiera navegar del Atlántico al Pacífico por el Ártico.