The Greenhouse: un rincón verde en el corazón de Barcelona

The Greenhouse, el restaurante del Hotel Pulitzer, presenta una sala diáfana que recuerda a un invernadero. Foto: The Greenhouse.

The Greenhouse: un rincón verde en el corazón de Barcelona

El restaurante The Greenhouse, en el Hotel Pulitzer, cada semana ofrece un menú nuevo donde los productos de proximidad llean en elaboradas creaciones

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

17/11/2019 - 11:00h

A The Greenhouse hay que saber encontrarlo. No está a la vista, y para llegar hay que pasar por el lobby del elegante Hotel Pulitzer, en Barcelona. Aunque a pocos metros esté el vértigo de Plaza Cataluña, aquí no llegan los ruidos del tráfico ni los sonidos la ciudad. La tranquilidad de su jardín y el silencio de su salón permite desconectar en medio de unos platos preparados con dedicación.

Este hotel, del Grupo Regina, se presenta en un estilo de elegancia minimalista, decoración que se mantiene en la sala del restaurante. Con entrada de luz natural por todos los ángulos, con su profusión de plantas pareciera que se está comiendo en un invernadero, aunque por supuesto que con temperaturas más normales.

Cada semana hay novedades

Hace un año y medio que el chef británico Olly Melhuish aterrizó en el Pulitzer, donde también tiene a su mando la gestión del restaurante La Esquina y de la faceta gastronómica del vecino Hotel Regina.

La carta de The Greenhouse, con cinco entrantes, cinco platos y postres, cambia de registro cada semana

Y además de multiplicarse en tantos frentes, Melhuish y su equipo (conformado por Miguel Ángel Martin, Marc Pérez Arias, Carles Pont y Pepe Benites) abordan un desafío inédito: la carta se cambia cada semana. Y no se trata de uno o dos platos, sino de cinco entrantes, otros tantos principales y los postres.

Tapa de sardinas ahumadas con sobrasada de boniato y pan negro, una tapa en The Greenhouse. Foto: JP Chuet-Missé
Tapa de sardinas ahumadas con sobrasada de boniato y pan negro, una tapa en The Greenhouse. Foto: JP Chuet-Missé

Este cocinero explica que una de las razones de esta rotación semanal es que gran parte de su clientela son personas que viven o trabajan en la zona, y que una manera de destacar entre la abundante oferta de restaurantes es ofrecer nuevas creaciones cada siete días.

Entre la tradición del Mediterráneo y la visión internacional

La apuesta es acertada. Aquí priman los productos de calidad y de cercanía, en una cocina enfocada en la tradición mediterránea pero con aspiraciones internacionales.

Su paso por el restaurante del hotel The Savoy en Londres, y los diez años que estuvo en la Enoteca de Paco Pérez, en el Hotel Arts de Barcelona, le sirvieron a Melhuish para tener una visión global de la cocina local.

Esqueixada de bacalao, tobikko (huevas de pez volador), arberquinia y emulsión de piquillos. Foto: JP Chuet-Missé
Esqueixada de bacalao, tobikko (huevas de pez volador), arberquinia y emulsión de piquillos. Foto: JP Chuet-Missé

Equilibrio de sabores

Tras una sofisticada tapa de sardinas ahumadas con sobrasada de boniato y pan negro, en los entrantes pasaron una crema de hinojo con rocas de parmesano y modena; una coca de recapte con roast-beef, manzana y mostaza y la esqueixada de bacalao, tobikko (huevas de pez volador), arberquinia y emulsión de piquillos.

Estos platos repiten una característica: el equilibrio. Son preparaciones suaves en el paladar, pero que tienen un toque, pequeño pero preciso, de sabor más intenso.

Los platos de The Greenhouse se caracterizan por el suave equilibrio de sus sabores, matizado con un pequeño toque intenso

Puede ser un picante, un trozo de queso o una salsa, donde se busca que un ingrediente no eclipse al conjunto del plato.

Arroz negro de chipirones con alioli de perejil. Foto: JP Chuet-Missé.
Arroz negro de chipirones con alioli de perejil. Foto: JP Chuet-Missé.

La sorpresa del menú

Entre los platos principales desfilaron el arroz negro de chipirones con alioli de perejil; el magret de pato marinado con chutney de mango y boniato asado; y el solomillo de cerdo marinado con chipotle, combinado con puré de chirivía y bimi (hortaliza de origen japonés).

Esta semana, otros platos que se pueden elegir son salmón con lecho de col, con ajos tiernos y salsa de coliflor; o el parmentier de setas, huevo poche y seitán ibérico.

Lo interesante con esta renovación es que quizás la semana que viene en la carta aparezcan ceviches, o la carrillera de ternera con cerveza Guinness, o una milhojas de patata, tubérculos y queso de cabra. La sorpresa nunca defraudará.

Magret de pato marinado con chutney de mango y boniato asado. Foto : JP Chuet-Missé
Magret de pato marinado con chutney de mango y boniato asado. Foto : JP Chuet-Missé

Los postres

En los postres, aunque no figure en carta, consulte si hay la tarta de queso con frutos rojos, elaborada por Marc, uno de los miembros del equipo, con una receta familiar.

Sino, se pueden probar el helado de coco con caramelo y sésamo negro; o la llamativa tabla de quesos con membrillo.

Helado de coco con sésamo negro y tarta de queso con frutos rojos. Foto: JP Chuet-Missé.
Helado de coco con sésamo negro y tarta de queso con frutos rojos. Foto: JP Chuet-Missé.

Ahora también los fines de semana

The Greenhouse abre solo los mediodías, y ahora también es posible sus menús los fines de semana, sin las prisas que implica tener que volver al trabajo. El precio es de 22 euros de lunes a viernes y 25 euros los sábados y domingos.

En otoño e invierno, una opción interesante es realizar una escala previa por la terraza del Pulitzer, donde cada sábado y domingo se organizan los Findes Vermuteros, una interesante opción para probar tapas y disfrutar del tímido sol que asoma en estos meses.

El chef Olly Melhuish, a cargo de la cocina de The Greenhouse. Foto: JP Chuet-Missé
El chef Olly Melhuish, a cargo de la cocina de The Greenhouse. Foto: JP Chuet-Missé