Tradición y modernidad en los sabores de Occitania

Una de las elaboraciones de Franck Putalet, el cocinero que no hay que dejar de visitar en Carcasona. Fotos: Celeste García.

Tradición y modernidad en los sabores de Occitania

El sur de Francia guarda una rica tradición gastronómica que se encuentra en sus pueblos y en ciudades como Carcasona, Perpignan y Narbona

Celeste García de la Banda Rodríguez

El blog de Celeste

Barcelona

18/05/2019 - 14:00h

No hace falta justificar por qué la cocina francesa es una de las mejores del mundo, ya sea por el prestigio de chefs como Joël Robuchon o Paul Bocuse como por la calidad de sus productos como el queso y el vino.

Inclusive la Unesco declaró a la gastronomía gala como Patrimonio Cultural Inmaterial, debido a la influencia que tuvo (y tiene) en el mundo.

[Para leer más: Narbona: una escapada a la nueva capital de los quesos]

En Occitania hemos tenido la oportunidad de probar platos típicos como el cassoulet, el ratatouille, el coq au vin, la crème brulée, los eclairs o los crepes y vinos efervescentes como el Blanquette de Limoux. Y por supuesto productos como el foie gras y el roquefort.

Un espumoso para la ciudad de las murallas

Carcasona es famosa por sus tres kilómetros de murallas reconstruidas, que acogen a monumentos como la Basílica de Saint-Nazaire, la Catedral y el Castillo Condal.

El vino blanquette de Limoux es el espumoso más antiguo del mundo

Abundante en tiendas de recuerdos, allí se pueden comprar productos como el típico foie gras o el vino blanquette de Limoux.

Blanquette de Limoux Cata BODEGA ROBERT PIERRE
Cata del blanquette de Limoux en la bodega Robert Pierre.

Este vino se puede degustar en bodegas como la de Robert Pierre, a pocos kilómetros. Es un blanco espumoso, como el cava o el champagne, y una de las primeras denominaciones de origen controladas de Francia.

Este vino está considerado el espumoso más antiguo del mundo y se elaboró por primera vez en el año 1531, en la abadía de Saint-Hilaire. Principalmente, se produce con las uvas mauzac, chardonnay y chenin blanc.

Tradición y modernidad

Fuera de la ciudad vieja de Carcasona se encuentra el Hotel-Restaurante Le Parc, a cargo del chef Franck Putelat, galardonado con dos estrellas Michelin.

Este pequeño hotel cuenta con un restaurante con una decoración elegante, en tonos neutros, con varios espacios y un servicio de primera calidad. 

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Murallas de Carcasona.

Disponen de tres propuestas de menú degustación y también se puede pedir a la carta. Su oferta gastronómica se basa en los productos típicos de la zona con toques sofisticados.

En la cena probamos el menú corto llamado Emotion, compuesto por siete platos. En este desfile de sabores cabe una mención especial al plato de vieiras y repollo. Pero eso no quita méritos a otros platos como la concha de vieira asada, las bayas de enebro, el repollo relleno y la salchicha de Morteau.

Platos típicos

Vuelta a las murallas, la Brasserie Le Donjon se presenta en una fachada de piedra y su interior está decorado en tonos grises y naranjas, es un lugar ideal para todos los públicos.

En Carcasona se sugiere pasar por el restaurante Le Parc, del ganador de dos estrellas Michelin Franck Putelat.

Ofrecen cocina casera y son especialistas en uno de los platos más reconocidos de la región, el cassoulet. Se trata de un guiso parecido a la fabada, elaborado con alubias blancas, salchichas, tocino de cerdo, morcilla y pato

La capital de los Pirineos

Hasta 1659 Perpignan fue una ciudad española, perteneciente a la Cataluña Norte. Capital de los Pirineos Orientales, cuenta con monumentos como la Catedral de San Juan Bautista o la Lonja. 

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Venta de cassoulet con pato.

[Para leer más: la puerta de entrada a la herencia occitana]

Allí se encuentra el Café Vienne, en la Plaza François Arago, recomendado por su terraza y con una cocina siempre abierta, ideal para picar algo en un paseo por el casco histórico de la ciudad.

La meca de los quesos

Otra ciudad a tener en cuenta es Narbona. Considerada como la nueva capital de los quesos por la inabarcable variedad de Les Grands Buffets, también tiene un recomendado mercado al cruzar el canal que divide a la ciudad vieja.

En el mercado de Les Halles hay paradas con embutidos, olivas, animales de granjas de la región y más quesos.