Tras las huellas que Carlos Ruiz Zafón dejó en Barcelona

La Plaza Real en la actualidad, escenario clave de 'La Sombra del Viento'. Foto: Ayuntamiento de Barcelona-Pepe Navarro.

Tras las huellas que Carlos Ruiz Zafón dejó en Barcelona

El Barrio Gótico y otros puntos de Barcelona son escenarios claves en las novelas de Carlos Ruiz Zafón. Recorremos algunos de ellos en homenaje al escritor

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

19/06/2020 - 12:54h

Carlos Ruiz-Zafón nos dejó este viernes. Falleció en su casa de Los Ángeles, pero persistirán sus novelas, sobre todo la tetralogía iniciada con La sombra del viento, que nos han ayudado a descubrir una Barcelona diferente, una ciudad que la presenta como nostálgica del pasado en un presente con toques místicos.

El éxito de aquel libro continuó con El Juego del Ángel, El Prisionero del Cielo y El Laberinto de los Espíritus; obras que crearon rutas literarias para saciar la curiosidad de residentes de la ciudad y visitantes de otras latitudes.

Son tantos los lugares, muchos de importancia fundamental y otros nombrados al pasar, que hasta hay una guía que los ordena y presenta temáticamente, escrita por Sergi Doria.

Las rutas por el Gótico

La mayor parte de los lugares que el escritor catalán usó como marco se encuentra en el Barrio Gótico, aunque otros sitios clave como la residencia del misterioso Julián Carax se encuentran en la parte alta de la ciudad.

[Para leer más: Los cinco lugares que debes visitar en Barcelona (según Ruiz Zafón)]

Casi todos los lugares citados por Ruiz Zafón han existido o siguen en pie, pero el sitio más misterioso y quizás el más importante, el Cementerio de los libros olvidados, es pura fantasía.

La Plaza Real en la actualidad, esperando que los vecinos de Barcelona vuelvan a descubrirla. Foto: Ayuntamiento de Barcelona

En la Plaza Real vivía Daniel Barceló, importante figura en La Sombra del Viento. Foto: Ayuntamiento de Barcelona

El autor lo sitúa en el calle Arc del Teatre, un oscuro pasaje que nace en Las Ramblas que conduce a las entrañas de la parte baja del Raval. Pero cuando se ven los pequeños comercios a su vera uno ya se da la idea de cómo sería este camposanto de literatura en que el protagonista Daniel Sampere encuentra una obra que cambiaría su vida.

Por Las Ramblas y la Plaza Real

Las Ramblas es la calle más famosa de Barcelona, antigua frontera medieval reconvertida en un popular paseo, que ha pasado por períodos de brillo, decadencia, masificación y ahora de inédita soledad; coronada en un extremo por la estatua de Colón que Sampere recuerda “asomando entre la bruma”.

El protagonista solía pasar junto a la Fuente de Canaletas, y enfrente, David Martín (pieza clave de El Juego del Ángel) solía tomar una copa en el Café de Canaletas, que ahora ocupa una hamburguesería de franquicia.

El Cementerio de los Libros Olvidados no existe, pero es fácil imaginarse cómo sería cuando se transita por la oscura calle Arc del Teatre

Antes de llegar a esos puntos hay que desviarse en la Plaza Real, donde Sampere sitúa el hogar de Gustavo Barceló y su sobrina ciega Clara, quienes vivían “en un piso palaciego” frente a este punto emblemático.

El Ateneu Barcelonés, ubicado en un palacio medieval.

El Ateneu Barcelonés, ubicado en un palacio medieval.

La Plaza Real sigue rodeada de cafés y restaurantes, la mayoría enfocadas al turista, pero el lugar conserva trazas de su pasado más brillante, como las farolas diseñadas por Antoni Gaudí o la fuente central; y locales emblemáticos como el Jamboree que donde hay que ir para escuchar jam sessions de jazz.

Pero a Clara la conocería en el cercano Ateneu Barcelonés, situado en un palacete medieval con elegantes detalles como sus escaleras de piedra, sus salones de lectura con sillones verdes y un jardín que es un oasis en medio del laberinto del Gótico.

El templo de la bohemia

Uno de los lugares favoritos de Sampere es Els Quatre Gats, el café y restaurante modernista que fue sede de la bohemia barcelonesa a principios del siglo XX, donde Picasso realizó su primera exposición y que conserva el espíritu creativo de Ramón Casas, Santiago Rusiñol y otros artistas catalanes.

[Para leer más: Una guía para seguir las huellas literarias de Barcelona]

La fachada de este café, de un modernismo que homenajea al gótico, fue diseñada por Josep Puig i Cadafalch, y en sus mesas Sampere discutía que algunas obras, por más dinero que haya de por medio, no están a la venta.

El libro de Jordi Notó explora la rica historia de este bar modernista. Foto: Els 4 Gats.

Quatre Gats, el templo de la bohemia en Barcelona. Foto: Els 4 Gats.

Si se entra en el barrio de la Ribera, también como Born, se llega a la iglesia de Santa María del Mar. Muy cerca de ahí, en la calle Flassaders, se encontraba la vivienda de David Martín, quien resuelve varios misterios entre los pilares de este templo gótico-catalán. Y en sus bancos es donde rezaba Bernarda, la criada de la familia Barceló.

La obsesión de Sampere

En La Sombra del Viento Sampere se obsesiona con la figura de Julián Carax, a quién sitúa en su infancia en la Sombrerería Fortuny. Este local no existe, pero sí su fuente de inspiración, la Sombrería Obach, comercio casi centenario ubicado en una esquina del Call, el barrio judío de la Edad Media.

La misteriosa residencia de Carax se encuentra en el número 32 de la elegante Avenida Tibidabo, en el barrio de Sant Gervasi

La misteriosa residencia de Carax se encontraba en la elegante Avenida Tibidado, en el barrio de Sant Gervasi-La Bonanova.

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El palacete de Avenida Tibidabo donde Ruiz Zafón ubicó la residencia de Carax. Foto: JP Chuet

La ancha calle sube por la falda de la sierra de Collserola rodeada de grandes residencias modernistas, creadas en la primera mitad del siglo XX por las familias que buscaban aire puro en una ciudad que crecía demasiado deprisa.

Ruiz Zafón sitúa el palacete que obsesionaba a Sampere en el número 32, una elegante casa que había sido ocupada por una consultora y que se transformará en un coqueto hotel boutique.

Cuando sea posible alojarse no se encontrarán libros olvidados ni millonarios místicos que encargan obras imposibles, pero de alguna forma el espíritu de las creaciones de Carlos Ruiz Zafón estará presente.