¿Por qué a los villanos del cine les gusta la arquitectura moderna?

Chemopshere, la casa diseñada por John Lautner en Hollywood y usada en varias películas.

¿Por qué a los villanos del cine les gusta la arquitectura moderna?

Los malvados que quieren conquistar el mundo son los mejores clientes de los arquitectos modernos. Un libro revela los diseños más audaces de varios films

Juan Pedro Chuet-Missé

Barcelona

08/04/2020 - 13:24h

Si el villano de turno que quiere dominar el mundo tiene suficiente presupuesto para comprar armas atómicas, misiles, aviones y un ejército privado. ¿Por qué se va a privar de vivir en una fastuosa mansión de líneas modernas y dotada de la última tecnología?

De eso se trata el libro Liar (Mentiroso). Con el subtítulo de “Viviendas radicales y guaridas de los villanos de las películas”, el arquitecto Chad Oppenheim y la editora Andrea Gollin analizan una veintena de películas de ciencia ficción y acción para indagar por qué a los malvados les gusta tanto la arquitectura de vanguardia.

Mansiones y guaridas

El libro de 296 páginas, publicado por la editorial Tra, presenta en una interesante edición en letras plateadas sobre fondo negro con planos y fotografías de diferentes mansiones y guaridas secretas de películas como la residencia minimalista de Ex Machina, el cuartel de Síndrome en una isla volcánica en Los Increíbles, el bunker de Dr. Strangelove, la mansión brutalista de la Corporación Wallace en Blade Runner 2049 o la plataforma acuática con forma de araña de Stromberg en La espía que me amó.

Desde la Segunda Guerra la modernidad se asoció a la maldad, y la arquitectura no quedó exenta

Además una serie de arquitectos, expertos en cine y productores visuales exploran las raíces de la megalomanía de los villanos y su traslado a sus residencias o cuarteles. Entre ellos se encuentran el arquitecto John Lautner (quien firmó la mansión forma de platillo volador usada en 'Doble cuerpo' de Brian de Palma) y el diseñador Ken Adams, quien participó en el concepto visual de siete películas de James Bond y en la sátira bélica de Dr. Strangelove, de Stanley Kubrick.

La Guarida acuática del film de James Bond 'La espía que me amó'. Foto editorial Tra

La guarida acuática del film de James Bond 'La espía que me amó'. Foto editorial Tra

Pasión por el modernismo

En muchas películas, el malvado vive y desarrolla sus planes en mansiones de decoración austera, con una composición del vidrio y el hormigón, materiales que se asocian a la frialdad y la distancia.

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El autor analiza que desde la Segunda Guerra Mundial, la tecnología y modernidad también se asocian a la maldad y el poder, como se evidencia con el estilo constructivista de los regímenes soviéticos, que edificaban gigantescos edificios de líneas racionales para demostrar fortaleza y solidez (y que a nadie se le ocurra disentir con las ideas imperantes).

También precisa que algunos tipos de arquitectura, como el modernismo que ha sido tan popular en los EEUU en los años ’50 y ’60, se ha relacionado con la amoralidad, la corrupción y la ostentación de los nuevos ricos.

Algunas casas de John Lautner fueron usadas en películas como 'Doble de Cuerpo'. Foto Editorial Tra

Algunas casas de John Lautner fueron usadas en películas como 'Doble Cuerpo'. Foto Editorial Tra

Un toque de utopía

Pero en las películas estas guaridas también tienen un toque seductor, que invitan al espectador a tener cierta empatía con el co-protagonista. Incluso terminamos sabiendo más de la casa del villano que del héroe. Sino, que alguien diga dónde vive James Bond o convengamos qué poco atractivo es el pequeño piso de Clark Kent en Metrópolis.

Hay alguna excepción, como la Baticueva de Batman (que puede ser la versión kitsch de los años ’60 o la marmórea de Christopher Nolan), pero luego, los malos siempre tuvieron mejor gusto (y recursos financieros) para sus residencias.

Estrella de la muerte Foto Editorial Tra

El libro presenta planos de las guaridas de los malvados, como la 'Estrella de la muerte' Foto Editorial Tra

Las casas y guaridas también dan un sentido de utopía, dice el autor Oppenheim, como es el sueño que tienen de alcanzar el mundo.

Y no todos los malvados se reconocen como tales, no son la encarnación de Dr. Evil de la saga de Austin Powers. Ellos creen que lanzar un par de bombas atómicas, destruir planetas (como bien sabe Darth Vader) o contaminar una ciudad es parte de la búsqueda del equilibrio que el mundo (o la galaxia, pongamos) ha perdido. Pero por suerte el héroe llegará a tiempo para impedirlo.